Contextos

El apoyo turco al Estado Islámico de Irak y el Levante

Por Daniel Pipes 

Estado Islámico
"El EIIL está dispuesto a aceptar el apoyo de Turquía aunque considere que su primer ministro islamista y sus ciudadanos son 'kafirs' (infieles) a los que debe mostrarse el verdadero islam""¿A qué viene ese apoyo turco a unos extremistas desbocados? A que Ankara quiere eliminar a dos entidades políticas sirias: al régimen de Asad en Damasco y al Rojava (el emergente Estado kurdo) en el nordeste"

La batalla en Irak consiste en “yihadistas suníes respaldados por Turquía que se rebelan contra un Gobierno central de orientación chií respaldado por Irán”, escribí en un reciente artículo.

Algunos lectores cuestionan que la República de Turquía haya apoyado al Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), el principal grupo suní que combate en Irak. Señalan los atentados del grupo contra intereses turcos, dentro de Turquía, en su frontera con Siria y en Mosul, y una reciente reunión de los presidentes turco e iraní. Buenos argumentos, pero pueden ser explicados.

En primer lugar, el EIIL está dispuesto a aceptar el apoyo de Turquía aunque considere que su primer ministro islamista y sus ciudadanos son kafirs (infieles) a los que debe mostrarse el verdadero islam.

En segundo lugar, la visita presidencial tuvo lugar a un nivel, mientras que la lucha en Siria e Irak lo hace a otro muy distinto; ambas pueden producirse simultáneamente. La rivalidad turco-iraní va en aumento y, como señala el distinguido periodista turco Burak Bekdil en el número actual de Middle East Quarterly:

En los últimos años, a menudo se ha escuchado un lenguaje oficial de ambos países sobre un próspero comercio bilateral y una común solidaridad ideológica antiisraelí. Pero, casi desapercibidas, ha habido señales de rivalidad, desconfianza y mutua sospecha sectaria entre ambas naciones islámicas.

Puede que Ankara niegue estar apoyando al EIIL, pero las pruebas que lo demuestran son abrumadoras. “Como tenemos la frontera más extensa con Siria”, escribe Orhan Kemal Cengiz, un columnista turco, “el apoyo de Turquía era fundamental para que los yihadistas pudieran entrar y salir del país”. De hecho, los bastiones del Estado Islámico de Irak y el Levante se concentran, y no  por coincidencia, cerca de las fronteras con Turquía.

Kurdos, expertos académicos y la oposición siria están de acuerdo en que sirios, turcos (se calcula que unos 3.000) y combatientes extranjeros (especialmente saudíes, pero también un número destacable de occidentales) han cruzado la frontera siro-turca a voluntad, a menudo para unirse al EIIL. La que el periodista turco Kadri Gursel denomina una “autopista yihadista de doble dirección” carece de molestos controles fronterizos y a veces cuenta con la activa colaboración de los servicios de inteligencia turcos. La CNN incluso emitió un vídeo sobre “la ruta secreta de contrabando yihadista a través de Turquía”.

En realidad, los turcos brindaron bastante más que un fácil cruce fronterizo: proporcionaron el grueso de la financiación, la logística, el entrenamiento y las armas del EIIL. Residentes turcos cerca de la frontera con siria hablan de ambulancias turcas acudiendo a zonas de combate entre kurdos y miembros del grupo yihadista, las cuales evacuaban luego a heridos del EIIL a hospitales turcos. De hecho, ha aparecido una fotografía que ha causado sensación, en la que se muestra al comandante del EIIL Abu Muhamad en una cama de hospital, siendo tratado en el hospital estatal de Hatay en abril de 2014 por heridas de combate.

Un político turco de la oposición calcula que su país ha pagado 800 millones de dólares al EIIL por cargamentos de petróleo. Otro político ha dado información sobre soldados turcos en servicio activo que entrenaban a miembros de la organización yihadista. Los críticos señalan que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan se ha reunido en tres ocasiones con Yasin al Qadi, alguien estrechamente vinculado al EIIL y que lo ha financiado.

¿A qué viene ese apoyo turco a unos extremistas desbocados? A que Ankara quiere eliminar a dos entidades políticas sirias: al régimen de Asad en Damasco y al Rojava (el emergente Estado kurdo) en el nordeste.

Por lo que se refiere al régimen de Asad, Cengiz escribe:

Creyendo que los yihadistas asegurarían una rápida caída del régimen de Asad en Siria, Turquía -no importa cuan vehementemente lo nieguen sus representantes oficiales- apoyó a los yihadistas, primero junto a países occidentales y a algunos árabes, y, posteriormente, pese a sus advertencias.

Por lo que respecta al Rojava: al estar sus líderes alineados con el PKK, el (que fuera) grupo terrorista kurdo con base en Turquía, Amberin Zaman, periodista turco experto en la materia, tiene pocas dudas de que “hasta hace poco, Turquía permitía que combatientes yihadistas cruzaran sus fronteras sin traba alguna” para luchar contra los kurdos.

De forma más general, como señala el analista turco Mustafá Akyol, Ankara creía que “cualquiera que luchara contra Asad era un buen tipo” y albergaba además una “inquietud ideológica en aceptar que los islamistas puedan hacer cosas terribles”. Ello ha conducido, como reconoce Akyol, a “cierta ceguera” respecto a yihadistas violentos. De hecho, el EIIL es tan popular en Turquía que hay quienes copian públicamente su logo.

En vista de este apoyo, el periódico online Al Monitor insta a Turquía a cerrar sus fronteras al EIIL, al tiempo que el Rojava amenaza a Ankara con “graves consecuencias” a menos que cese la ayuda turca.

En conclusión: los líderes turcos se están encontrando con que Siria es un atolladero por partida doble, con Asad aún en el poder y la entidad kurda reforzándose. Como reacción a ello, han cooperado hasta con los elementos más extremistas, retrógrados y crueles, como el EIIL. Pero este apoyo ha abierto un segundo frente en Irak, el cual, a su vez, hace que el choque de los dos titanes de Oriente Medio, Turquía e Irán, esté más cerca de producirse

Daniel Pipes-Middle East Forum