Revista de Prensa

EEUU vs. Irán: Trump se la juega en Siria

 

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En el Washington Post, Josh Rogin sostiene que el duelo entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán se va a decidir en Siria, donde –denuncia– EEUU sigue sin tener una estrategia clara.

Abandonar el acuerdo nuclear con Irán era la parte sencilla. Ahora, Donald Trump debe ejecutar la estrategia que de hecho ha anunciado: hacer frente a las agresiones y el expansionismo iraní en todas sus formas. El campo de batalla fundamental es Siria, pero ahí la política norteamericana sigue siendo un auténtico desbarajuste.

(…) Sancionar a Irán por sus crímenes en Siria está bien, pero dista mucho de ser suficiente. A falta de una estrategia integral, el empeoramiento de la situación puede salirse de control en breve.

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El Gobierno israelí no puede esperar a que los EEUU se tome  en serio lo de hacer algo en Siria (…) La batalla para impedir que Teherán convierta Siria en una base de primer orden para sus operaciones militares ya ha empezado, pero EEUU parece paralizado.

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La congelación ordenada por Trump de 200 millones de dólares en ayuda humanitaria y civil norteamericana a los sirios no sometidos al control de las fuerzas de Asad y de Irán es tremendamente contraproducente.

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El general retirado Jack Keane y Danielle Pletka, del American Enterprise Institute, dispusieron una serie de medidas el mes pasado. Así, sostienen que EEUU debería consolidar y reforzar sus posiciones en el este de Siria, trabajar para apoyar a los árabes suníes que pueden gobernar e estabilizar las zonas liberadas, armas y entrenar a los rebeldes que siguen activos en el oeste de Siria y están combatiendo al régimen y demandar apoyo físico y financiero a los aliados árabes. Así las cosas, EEUU y sus aliados deberían proteger a los civiles sirios impidiendo que el régimen de Asad pueda seguir masacrándolos desde el aire.

Eyal Zisser, de la Universidad de Tel Aviv, cree que los últimos acontecimientos están provocando un giro en la región muy digno de ser tenido en cuenta.

En el mundo árabe son muchos lo que han recibido la decisión de Trump de abandonar el acuerdo nuclear [con Irán] y los reveses que Irán y sus aliados han cosechado recientemente en Siria con indisimulado júbilo, pues sienten que Washington está volviendo [a recuperar su papel protagónico] en la región defendiendo a sus aliados y bloqueando los proyectos expansionistas de Irán.

Después de todo, y a diferencia de los países europeos –que temen perder sus acuerdos comerciales y creen que la conciliación y la falta de firmeza pueden apaciguar al agresor–, en el Medio Oriente nadie se hace ilusiones respecto a Irán y sus intenciones, particularmente quienes ya han vivido los efectos de su afán expansionista.

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La política de Trump hacia Corea del Norte ha demostrado ser exitosa. Como adversario, Irán no es menos formidable, pero la retirada de Washington del acuerdo nuclear y los golpes que está recibiendo Irán en Siria son pasos en la buena dirección.

Jonathan Schanzer y Toni Badran, de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), escriben en el Washington Times sobre la victoria de Hezbolá y sus aliados en las legislativas que acaban de celebrarse en el País del Cedro e instan a la Administración Trump a que proceda en consecuencia.

El Líbano celebró el domingo sus primeras elecciones parlamentarias desde 2009. Como era de esperar, el representante local de Irán, el grupo terrorista Hezbolá, fue el gran vencedor. (…)

Pos supuesto, hace mucho que Hezbolá ejerce un gran dominio sobre el Estado libanés en los ámbitos político y militar. Pero ahora, gracias a su arsenal siempre en expansión y a su control sobre [grandes extensiones del] territorio, y a los escaños que han capturado sus representantes y sus aliados, no se puede negar que el grupo terrorista chiita domina el Estado libanés.

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Con el acuerdo nuclear con Irán de 2015 oficialmente clausurado, y mientras la Administración Trump diseña su estrategia regional para contener la desestabilización y el expansionismo iraníes, ha llegado la hora de reconocer el papel del Líbano como cuartel general operativo de Irán en su red de satélites, siempre en expansión. La Administración [Trump] debe presionar inmediatamente al nuevo Gobierno libanés para que adopte medidas concretas contra la red terrorista iraní. De lo contrario, Washington ha de considerar oficialmente al Líbano un santuario terrorista. Ya no puede haber más dudas al respecto.