Revista de Prensa

EEUU: Israel y el Partido Demócrata

 

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El excongresista demócrata Ron Klein afirma que su partido sigue firmemente comprometido con Israel y critica el distanciamiento propuesto por su correligionario Bernie Sanders, que disputó a Hillary Clinton la candidatura demócrata para las últimas elecciones presidenciales norteamericanas.

Desde que el presidente Harry Truman reconoció oficialmente al Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, sólo 11 minutos después de que David ben Gurión proclamara su independencia, los demócratas y el Partido Demócrata han apoyado al Estado judío. El Partido Demócrata siempre ha tenido una relación especial con el pueblo judío y con el Estado de Israel. Ese fuerte lazo sigue siendo irrompible hasta el día de hoy.

Sin embargo, algunos cuestionan nuestro fuerte apoyo al único Estado judío del mundo. El senador Benie Sanders ha hecho suyo un debate sobre las políticas norteamericanas de ayuda a Israel largamente reclamado por la izquierda radical. Sanders, que se considera un “socialista democrático”, no habla en nombre de nuestro partido ni de la mayoría de la comunidad judía americana (…)

(…)

Apoyar a Israel no significa necesariamente apoyar todas las políticas del Gobierno de Israel, de la misma forma que apoyar a EEUU no significa necesariamente apoyar todas las políticas del Gobierno de EEUU. Pero el desacuerdo con el Gobierno israelí no debe llevar a políticas que dañarían al Estado de Israel, como reducir la ayuda cuando Israel sigue viviendo bajo la amenaza existencial que representan Irán y los demás enemigos comprometidos con su destrucción.

El analista turco Mustafá Aydin reflexiona sobre la situación generada por la celebración, el pasado 25 de septiembre, de un referéndum por la independencia en el Kurdistán iraquí y aboga por un intenso uso de la diplomacia para evitar que Oriente Medio se vea inmerso en un nuevo conflicto de gran magnitud.

Más allá de las argumentaciones geopolíticas de los países de la región, la disposición de los kurdos iraquíes para conformar un Estado independiente es harto problemática, dadas las limitaciones geográficas, la hostilidad del vecindario, el muy limitado apoyo internacional con que cuentan, los inadecuados recursos de que disponen y las luchas intestinas entre los propios kurdos. Pero sería ingenuo esperar que los kurdos abandonen súbitamente y por completo su deseo de independencia, sobre todo si se tienen en cuenta las realidades sobre el terreno. Pero habrá de dar con un término medio, si la comunidad internacional quiere evitar el estallido de otro conflicto en una región complicada y saturada ya de conflictos.

El periodista saudí Mahmud Ahmad celebra con efusión el decreto del rey Salman que permitirá conducir a las mujeres.

La rueda ha girado, y lo ha hecho para bien. Todo lo que se necesitaba era un real decreto del Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas, el rey Salman, (…) para que hicieran eclosión una serie de optimistas discusiones sobre el efecto dominó que desencadenaría esa decisión de largo alcance. La orden real que permitirá conducir a las mujeres fue saludada con euforia por todos los miembros de la sociedad, especialmente por las mujeres.

(…)

Yo, junto con numerosos ciudadanos, veo [aquí] un paso adelante en el empoderamiento de las mujeres. Dejará atrás los problemas de transporte que se han demostrado un gran obstáculo para las mujeres trabajadoras. Y el decreto es un gran paso adelante en el cumplimiento de Visión 2030, que promueve la igualdad y la justicia.