Revista de Prensa

EEUU debe dejar de financiar a la UNRWA

 

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Calev Myers, fundador del Jerusalem Institute of Justice, y David Grantham, del Center for Policy Analysis de Dallas, esgrimen cinco razones de peso por las que la Casa Blanca tendría que suspender los fondos que destina anualmente a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos.

Una agencia solo para refugiados palestinos es legalmente deleznable y moralmente injusta. De hecho, todos los demás refugiados del mundo –130 millones desde la II Guerra Mundial– son atendidos por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

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Acnur evita dar empleo a beneficiarios de sus ayudas para evitar el conflicto de intereses, mientras la UNRWA [siglas en inglés de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos] está integrada principalmente por palestinos y personas con un interés en mantener y hacer crecer ese sistema.

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Aproximadamente 2 millones de árabes palestinos viven al oeste del río Jordán, la Margen Occidental y la Franja de Gaza incluidas, y están registrados en la UNRWA como refugiados [procedentes] ‘de’ Palestina. El problema es que esos refugiados no pueden considerarse [procedentes] de Palestina, dado que ya viven ‘en’ la Autoridad Palestina; la inmensa mayoría nacieron en su actual lugar de residencia y nunca fueron desplazados.

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Los libros de texto de la UNRWA se basan principalmente en la ideología de Hamás y adoctrinan sistemáticamente en la yihad violenta.

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La facción de Hamás ha ganado las últimas tres elecciones [sindicales] de la UNRWA, lo que indica que la mayoría son miembros de Hamás o lo apoyan.

El veterano comentarista Isi Leibler pone el acento en la ocasión que representa la llegada de Trump a la Casa Blanca para alcanzar una solución definitiva al conflicto israelo-palestino.

Trump ha dicho que no está comprometido con una política de dos Estados y que si israelíes y palestinos pueden encontrar otra solución, él la apoyará. [En su] profesión de afecto hacia Israel y su determinación a actuar como un genuino aliado [del Estado judío], ha dejado claro que su principal objetivo es alcanzar un acuerdo que nunca socave la seguridad de Israel.

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Trump parece decidido a alcanzar un acuerdo. Sin embargo, al contrario que Obama, no es probable que promueva [nada] que socave la seguridad de Israel. Netanyahu debe involucrarse positivamente en esas negociaciones, y si los palestinos siguen inflexibles, con toda probabilidad Trump nos apoyará plenamente.

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Hoy disfrutamos de una posición extraordinaria. Se nos ha presentado la gran oportunidad de cambiar nuestro destino con una Administración estadounidense genuinamente proisraelí. Pero esto dependerá de Netanyahu y de si tiene éxito en resistir las presiones de los elementos radicales de su propio partido y coalición.

Steven L. Spiegel, director del Center for Middle East Development, cree que los lazos entre ambos países deben trascender la mera colaboración militar para entrar de lleno en otro tipo de acuerdos que fomenten el crecimiento económico y el empleo.

Existen (…) amplias oportunidades para que EEUU se asocie con Israel en el mundo de los negocios y la tecnología. El amplio número de campos en que ambos países pueden cooperar incluye áreas como la gestión del agua, la medicina, la industria farmacéutica, la tecnología verde, la nanotecnología, la ciberseguridad, los equipos militares y de comunicaciones (…). En particular, EEUU e Israel necesitan impulsar el desarrollo de nuevos productos de seguridad, como está haciendo el departamento de Defensa en colaboración con Silicon Valley. (…)

Mientras tanto, las compañías estadounidenses y el Estado (a nivel federal, estatal y local) deben utilizar a Israel como incubadora de innovaciones que podrían mejorar la industria de EEUU y su mercado laboral. (…)

El potencial para la creación de puestos de trabajo en EEUU e Israel y para muchas colaboraciones beneficiosas es tan grande que resulta lamentable que los líderes estadounidenses no estén aprovechando estas oportunidades. La política partidista estadounidense, las divisiones ideológicas y las preocupaciones geopolíticas han impedido que los americanos vean a Israel como un socio comercial.