Revista de Prensa

¿Dónde va a parar todo el dinero que la UE manda a Turquía?

 

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El periodista turco Semih Idiz formula la pregunta del millón, que debería sonrojar a unos dirigentes comunitarios que, lejos de luchar contra el creciente autoritarismo del régimen del islamista Recep Tayyip Erdogan, parecen estar financiándolo.

Según un (…) portavoz de la Comisión Europea, desde 2007 la UE ha procurado fondos a Turquía por valor de casi 1.000 millones de euros al objeto de “dar apoyo al imperio de la ley, la sociedad civil, los derechos fundamentales, la democracia y el buen gobierno” [en Turquía].

(…) sólo en el último año, en Turquía ha habido más de 50.000 arrestos, 100.000 detenciones, 138.000 despidos y 2.100 cierres de escuelas. (…) 234 periodistas han sufrido arrestos, más de 4.400 jueces y fiscales han sido defenestrados, y en torno a 8.270 profesores han sido despedidos.

Mientras, la democracia ha sido socavada con la concentración de todos los poderes en las manos de un presidente ejecutivo que no se ve refrenado por ningún sistema de contrapesos (…)

Uno no puede sino preguntarse dónde ha ido todo el dinero que ha mandado la UE (y que sin duda ha sido calurosamente recibido), dado el funesto panorama turco en lo relacionado con “el imperio de la ley, la sociedad civil, los derechos fundamentales, la democracia y el buen gobierno”.

Yoram Schweitzer, del Instituto de Estudios para la Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv, advierte de los movimientos que se están produciendo en el universo yihadista para sortear los obstáculos que tiene planteados en el momento presente y seguir adelante con su guerra terrorista de múltiples frentes.

Pese a los conflictos personales y organizacionales entre el Estado Islámico y sus socios, por una parte, y Al Qaeda y sus afiliados, por la otra, y las disputas sobre la estrategia correcta para materializar su idea compartida de establecer un califato islámico (…), lo que todos ellos tienen en común es muy superior a lo que les separa. Además, es probable que, a medida que la presión internacional contra el EI y Al Qaeda se incremente, las oportunidades de que haya un acercamiento entre ambos también crecerán.

(…)

[Es probable que] el movimiento yihadista salafista suspenda temporalmente su idea de instaurar el califato y la sustituya por el establecimiento de emiratos en territorios donde ya esté presente y [los Gobiernos nacionales tengan problemas estructurales]. Así las cosas, además de centrarse en campañas militares contra organizaciones, redes y activistas de este movimiento ideológico, habría que emprender acciones –que impliquen una estrecha cooperación internacional en los ámbitos político, económico, diplomático, legal y educativo– para prevenir que la amenaza terrorisra de este movimiento reaparezca y se expanda.

Así se titula el artículo que publica Al Arabiya de la periodista Dina al Shibib, donde llama a la apertura de las muy cerradas sociedades del Medio Oriente árabe.

Siempre podremos liberar un lugar, pero liberar las mentes ya no es tan sencillo. Se necesita tener una visión económica completa que permita dar empleo a los jóvenes y un plan para prevenir que arraiga la ideología del extremismo.

En una región tan compleja, donde las identidades sectarias, religiosas, étnicas y tribales trascienden las fronteras y los Gobiernos, hay una dramática necesidad de reforzar la confianza y la igualdad.