La Librería

Derribando mitos

Por Eli Cohen 

Bandera de Israel.
"Con una sobreexposición mediática sin precedentes, el conflicto entre israelíes y palestinos ha sido objeto de manipulación y sesgo, lo que ha fijado una serie de mitos en el imaginario popular... que pueden y deben ser derribados uno a uno con la argumentación y la fundamentación adecuadas"

Desde muy temprana edad nos enseñan –o al menos deberían– que para defender nuestras posturas en los debates hay que recurrir a datos y fuentes contrastadas. Cuanto más nos alejemos de eso, más nos adentraremos en los terrenos farragosos de la demagogia, el griterío y, sobre todo, lo más aberrante, caeremos de lleno en la mentira. A este respecto, el libro que nos ocupa, Mitos y realidades de Israel, comienza con la siguiente cita de John Kennedy:

El gran enemigo de la verdad no es muy a menudo la mentira –deliberada, fabricada, deshonesta–, sino el mito –persistente, persuasivo y repetido.

Así ha pasado durante los últimos treinta años en lo que al conflicto entre israelíes y palestinos se refiere. Con una sobreexposición mediática sin precedentes, ha sido objeto de manipulación y sesgo, lo que ha fijado una serie de mitos en el imaginario popular… que pueden y deben ser derribados uno a uno con la argumentación y la fundamentación adecuadas.

El doctor en Ciencias Políticas de la UCLA Mitchell G. Bard reunió un buen puñado de ellos y, como dicta la buena praxis académica, respondió a cada uno biblioteca en mano. El resultado es ciertamente difícil de mejorar. Con una estructura sencilla y un estilo serio pero ameno, Bard desmonta todas las distorsiones que no hacen sino ensuciar el terreno. Y lo hace sin caer en la propaganda, como hacen en demasiadas ocasiones los que se dedican a la hasbará. Desde los orígenes de Israel hasta el proceso de paz, pasando por temas perennes a través de los años, como los refugiados palestinos, Jerusalén, los asentamientos o la política norteamericana en Oriente Medio, las refutaciones de Bard no quedan cojas en ningún momento y todas están sustentadas en datos y fuentes sólidas.

La mejor forma de derribar topicazos es enfrentarlos con la realidad. Ante la inevitable constancia de que la gran mayoría de la legión de difamadores de Israel jamás pisará Oriente Medio, Manuel Tapial y oenegeros humanitarios mediante, Mitos y realidades podría acabar en numerosas pantallas y el nerviosismo de algunos podría ser extremo cuando descubrieran que Palestina es el nombre que dieron los romanos a la región –también incluía todo el reino de Jordania– y que jamás fue un Estado árabe independiente; que fue en 1921 cuando el entonces ministro británico para las Colonias, Winston Churchill, propuso cercenar cuatro quintas partes de lo que era la Palestina histórica para crear el reino de Transjordania y devolver así el favor a la familia Saud; que en 1948, según un informe de la ONU, los refugiados palestinos no superaban los 400.000, muy lejos del millón del que se habla prácticamente desde el principio del conflicto; sin embargo sí fueron un millón los refugiados judíos provenientes de los países árabes que el recién nacido Estado de Israel absorbió.

En cada sección encontramos información de primer nivel y gran importancia, como por ejemplo la relativa a los derechos y libertades de los árabes-israelíes, al trato que recibe Israel en la ONU o a la judeidad de Jerusalén, que desde 1844 tiene mayoría de población judía. A este respecto, el representante de la Autoridad Nacional Palestina, el filósofo y profesor Sari Nuseibeh, declaró en 2001 que habría que estar ciego para negar la conexión judía con Jerusalén. Además, Bard no se queda en la punta del iceberg, sino que indaga en raíces poco conocidas del conflicto. La guerra de desgaste entre 1967 y 1970 entre Egipto e Israel, por ejemplo, es apenas un pequeño apéndice en la enciclopedia de cualquier historiador, de la misma forma en que el contenido de los libros de texto palestinos suele estar fuera de todo escrutinio internacional –el abogado francés y miembro del Parlamento Europeo François Zimeray declaró que en Europa sus editores estarían procesados por racismo–, pero son claves para entender el ethos del conflicto: Israel es una nación no deseada por sus vecinos.

Ciertamente, es una pena que sean el American Israeli Cooperative Enterprise y su director ejecutivo, el doctor Bard, los responsables del libro. No cabe duda de que le resta objetividad, pese al trabajo titánico del autor. Pero así es. Son los sospechosos habituales los que decidieron hace tiempo que había que frenar la sarta de mentiras que se vierten tanto en páginas web marginales como en los foros internacionales más respetados, y por supuesto en la inmensa mayoría de los medios de comunicación. Simpatías hacia Israel y hacia los sionistas aparte, como recordó Gabriel Albiac en el libro coral En defensa de Israel (Certeza, 2004), esta lucha por el esclarecimiento debe ser, sobre todo, por el compromiso con la verdad.

Mitos y realidades es un libro que cumple con eso que nos enseñaron de pequeños: cualquier cosa que digas, sostenla. Pero, sobre todo, se trata de un manual imprescindible si queremos saber más, o mejor, sobre el conflicto entre israelíes y palestinos.

Mitchell G. Bard: Mitos y realidades. (La versión en inglés está más actualizada). Jewish Virtual Library.