Revista de Prensa

¿Declarará Irán la guerra a Israel… en Siria?

 

El dictador sirio, Bashar al Asad.

El profesor Mordejai Kedar, experto en el mundo árabe con un cuarto de siglo de experiencia en la Inteligencia israelí, advierte en este artículo sobre la posibilidad de que Bashar al Asad trate de ganarse a todas las facciones que lo combaten convirtiendo a Israel en el enemigo común; o de que sea Irán la que, con el consentimiento o no del tirano, entre en conflicto con el Estado judío en el propio territorio sirio.

En el pasado, una de las principales razones internas que empujaron a los Asad, padre e hijo, a declarar la guerra a Israel fue su deseo de crear una amenaza externa que hiciera a los sirios –especialmente a los de la oposición– dejar a un lado sus diferencias y unirse a su lucha contra el “enemigo sionista que nos amenaza a todos”. (…)

El problema con la presencia de Irán y Hezbolá en Siria es que ambos podrían instigar una guerra contra Israel desde territorio sirio, con o sin la participación o el acuerdo de las fuerzas de Asad y a pesar de la oposición rusa. Una decisión iraní de esta naturaleza tendría como objetivo meter a Rusia en una guerra en la que el Kremlin tendría que elegir bando, y es altamente improbable que Rusia apoyara a Israel contra Irán después de años de cooperación (…), principalmente en el mantenimiento de Asad (…). El escenario de una guerra contra Israel por parte de Irán y Hezbolá desde Siria parece exagerado, pero, después de todo, esto es Oriente Medio.

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Israel debe proteger sus intereses en materia de seguridad muy cuidadosamente, enviando a todos sus enemigos –grandes y pequeños, naciones u organizaciones (no olvidemos a Hamás en Gaza)– un mensaje nítido (…) de que no admitirá ninguna amenaza a su seguridad [y de que] actuará con fuerza y sin restricciones contra cualquiera que pretenda atacarle.

Caroline B. Glick aboga por que el presidente estadounidense llegue a un acuerdo con el autócrata ruso para poner fin a la amenaza que para Oriente Medio y Occidente supone el régimen de Teherán.

Desde que el presidente Donald Trump llegó a la Casa Blanca, Irán ha sido el reto más importante en política exterior. Al contrario que Obama, Trump reconoce que el programa nuclear de Irán y sus amenazas a los intereses económicos y estratégicos de EEUU en el Golfo Pérsico y el Levante no pueden ser desdeñados. Por eso ha decidido negociar con Irán.

La cuestión es: ¿qué se supone que ha de hacer? Trump tiene tres opciones básicas: puede cerrar un acuerdo con Rusia, puede actuar contra Irán sin cerrar un acuerdo con Rusia y también puede no hacer nada o mantener anémicamente las políticas proiraníes de Obama.  

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Trump construyó su carrera dominando el arte de llegar a acuerdos y ha reconocido que el acuerdo de Obama con Irán no es la obra maestra que afirman Obama y sus aliados, sino una catástrofe.

El acuerdo sobre Irán que Trump necesita llevar a cabo con los rusos está claro. La única cuestión es saber si está dispuesto a pagar el precio político que conlleva.

Mark Dubowitz, de la Foundation for Defense of Democracies, sostiene que el pacto sobre el programa atómico de Teherán es tan favorable para la República Islámica que a los dirigentes iraníes les interesa cumplirlo en su totalidad. El autor cree que Trump sólo tiene dos opciones al respecto.

[El acuerdo nuclear con Irán] supone para la Administración Trump una paradoja alarmante: cuanto mayor se centre en hacerlo cumplir, más aumentarán las posibilidades de que Irán emerja con armas nucleares.

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Bajo los términos del acuerdo, la vía del uranio y el plutonio de Irán hacia el armamento atómico crece a medida que pasa el tiempo. El acuerdo permite a Irán acelerar las pruebas de las centrifugadoras avanzadas en siete años e incorporarlas a sus instalaciones de enriquecimiento de Natanz dentro de nueve. El punto de ruptura, el tiempo necesario para enriquecer el equivalente de una bomba con material de fisión de tipo nuclear, baja de un año a meses e incluso semanas.

Si la aplicación rigurosa parece una tarea desalentadora, ¿qué podría hacer la Administración Trump para salir de este acuerdo y llegar quizás a uno mejor?

Primero, Trump debe acometer la amenaza iraní como hizo Ronald Reagan con la soviética.

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Segundo, con la ayuda del Congreso, la Administración Trump, necesita reforzar el régimen de sanciones contra Irán por su apoyo al terrorismo, su desarrollo de misiles balísticos, sus violaciones de los derechos humanos, sus crímenes de guerra y sus actividades desestabilizadoras en Oriente Medio.