Revista de Prensa

¿Debe Turquía seguir en la OTAN?

 

Lo de la OTAN.

Duro artículo de Jonathan Schanzer, vicepresidente de la Fundación para la Defensa de las Democracias, en el New York Times contra la Turquía del islamista Recep Tayyip Erdogan, que vive momentos especialmente convulsos y turbulentos, con numerosos y mortíferos ataques terroristas y una deriva autoritaria del Gobierno del partido Justicia y Desarrollo (AKP) que concita amplias críticas dentro y fuera del país y que ha llevado, por ejemplo, a que cada vez sean más las voces que piden su expulsión de la OTAN.

En resumidas cuentas: Turquía tiene un encaje cada vez más complicado en una organización multilateral dedicada a preservar los valores de Occidente [la OTAN]. Nadie quiere realmente que Turquía se vaya, tras años de inversión en asuntos militares y de denodados esfuerzos por erigir una alianza. Pero cada vez es más difícil de justificar. Hay que hacer una reflexión al respecto.

Pregunta inquietante donde las haya la que lleva por título esta entrevista de Lenny Ben David, director de Publicaciones de Centro Jerusalén de Asuntos Públicos, al coronel retirado Jacques Neriah, que fue consejero de política exterior del primer ministro israelí Isaac Rabin.

El liderazgo turco vio en los levantamientos de Siria y Egipto una oportunidad de acabar con los regímenes que se oponían a las políticas de Turquía en el Medio Oriente. Turquía puso la mira en dos objetivos: Egipto y Siria. En ambos países la oposición estaba encabezada por la Hermandad Musulmana, aliados naturales del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Puede que Turquía haya optado por sacar provecho del ya candente tensión entre Hezbolá y sus rivales suníes en el Líbano y provocar una nueva guerra civil en dicho país.

Omer Einav, del Instituto para los Estudios de Seguridad Nacional de Israel, cree que el líder de Hezbolá, organización terrorista chií libanesa de obediencia iraní, trata de dar nuevos bríos a la idea de que la razón de ser del denominado Partido de Dios es la lucha a muerte contra el Estado judío.

Hezbolá está inmersa en una batalla regional por su supervivencia y en las luchas domésticas de poder [en el Líbano]. Las amenazas de Nasrala a Israel están pensadas para recordar a los seguidores y a los críticos de su organización que el pilar de su existencia es el principio de resistencia, es decir, la lucha contra Israel. Alardear de las capacidades militares de la organización recuerda a la gente de Hezbolá los éxitos de ésta contra Israel durante la Segunda Guerra del Líbano, cuando consiguió alterar la vida cotidiana en el norte de Israel con incesantes lanzamientos de cohetes durante más de un mes.