Contextos

¿De verdad fue envenenado Arafat?

Por Dan Kaszeta 

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"Si el 'rais' hubiera sido envenenado con polonio 210, el porcentaje de la sustancia que quedaría sería muy pequeño, del orden del 0,00004% en el caso de los huesos""El polonio 210 se encuentra en la naturaleza, y también puede generarse como resultado de la acción humana. Muchas de las mediciones registradas en los objetos personales de Arafat podrían entrar perfectamente dentro de los niveles naturales""Las pruebas han estado años fuera del control de quienes las examinan. No hay garantía de que los efectos personales o los restos humanos no fueran alterados de algún modo entre 2004 y 2012"

Las sospechas sobre la causa de la muerte de Yaser Arafat no son una novedad, pero un reportaje de Al Yazira publicado la semana pasada, en el que se detallaban los hallazgos de un equipo de científicos, arroja nueva luz sobre el tema. Pese a que el propio informe sólo “apoya moderadamente” la tesis de que Arafat fuera envenenado con polonio 210 radiactivo, algunos científicos forenses, entre ellos David Barclay, lo han denominado “una prueba irrefutable”.

¿Es ésta una descripción precisa? Por desgracia, no. Basándome en lo que he leído, no tengo dudas de que en las muestras hubiera pequeñas cantidades de polonio, como indica el informe. Sin embargo, los medios de comunicación mundiales han sacado conclusiones precipitadas basándose en dicho hallazgo, pese a que haya una gran incertidumbre después de todo el tiempo transcurrido.

Lo que ocurre con informes tan detallados como éste es que a veces puede resultar revelador ver lo que no cuentan. No se explican ni tratan algunos conceptos importantes. El primero y principal de ellos es la cuestión del periodo de semidesintegración. Todos los isótopos radiactivos se desintegran en otros elementos, y la velocidad a la que lo hacen se denomina periodo de semidesintegración. Para el polonio 210 es de unos 138,4 días. Transcurrido un periodo de semidesintegración, la mitad del polonio se ha desintegrado; tras dos periodos, queda un cuarto del mismo, y así sucesivamente. Entre la muerte de Arafat y el examen de sus efectos personales transcurrieron unos 19 períodos de semidesintegración, y 21 hasta que se examinaron los restos óseos. Eso supone que si el rais hubiera sido envenenado con polonio 210 el porcentaje de la sustancia que quedaría sería muy pequeño, del orden del 0,00004% en el caso de los huesos.

Otra cosa que es evidente en el reportaje es que las unidades empleadas no se explican bien. Al lector profano no se le pone en contexto el tamaño de un milibecquerel; es extremadamente pequeño. Incluso un becquerel es una unidad muy pequeña para medir fuentes de radiación (no es infrecuente que se empleen megabecquereles o incluso gigabecquereles para describir fuentes radiactivas). A menudo estos niveles de milibecquereles se encuentran en los umbrales mínimos de detección o dentro del margen de error de los instrumentos de medición, aunque esto no se explica en el reportaje. Incluso las cifras más altas mencionadas en el mismo, en torno a los 900 mBq, son realmente bajas para la mayoría de los criterios. Debería señalarse que buena parte del informe se centra en esa cifra de 900 mBq, que es, con mucho, la más alta de cualquiera de las mencionadas en el mismo.

El polonio 210 se encuentra en la naturaleza, y también puede generarse como resultado de la acción humana. Muchas de las mediciones registradas en los objetos personales de Arafat podrían entrar perfectamente dentro de los niveles naturales. Dado que es un producto generado por la desintegración natural del uranio, que se encuentra por todas partes a nivel geológico, uno puede encontrar pequeñas cantidades de polonio 210 casi en cualquier parte si se busca lo bastante. Un hecho interesante es que el polonio 210 se encuentra habitualmente en el tabaco, ya que las plantas de tabaco absorben uranio del suelo. Un estudio brasileño descubrió qe un sólo cigarrillo podría tener fácilmente hasta 28.9 mBq de polonio 210, aunque las cifras varían mucho según la marca. En el suelo hay polonio, y la proporción del mismo oscila enormemente dependiendo del lugar del mundo en que nos hallemos. Por ejemplo, en Noruega, en la capa de humus superior del suelo puede haber fácilmente hasta 363 mBq por gramo, una cifra que supera con mucho a bastantes de las que se mencionan en el informe. Por desgracia, no existe un informe con un nivel de detalle similar sobre el nivel normal en el suelo de Palestina, así que menciono este hecho simplemente para hacer una comparación. Además, el informe muestra que el nivel de gas radón en la tumba era muy alto, y el polonio es un posible producto de la desintegración de ese isótopo de radón detectado, en particular.

El informe suizo también hace referencia a la cuestión del polonio 210 “sostenible” frente al “no sostenible”. La explicación científica es compleja; el polonio 210 que se produce de forma natural procede de la desintegración del plomo 210. Si alguien mide el nivel de ese material en un lugar concreto y luego la compara con el de polonio, los cálculos matemáticos pueden mostrar si la proporción hallada corresponde a la del polonio causado por desintegración del plomo. Eso es el polonio “sostenible”, y es mucho más probable que proceda de fuentes naturales que que tenga orígenes siniestros. El informe señala claramente en la página 58 que el polonio existente en los restos humanos era, probablemente, “sostenible”. Para mí, esto genera serias dudas sobre la hipótesis del envenenamiento.

Otro grave fallo de las pruebas es la cadena de custodia. En el propio informe se pone de manifiesto la preocupación al respecto. Las pruebas han estado años fuera del control de quienes las examinan. No hay garantía de que los efectos personales o los restos humanos no fueran alterados de algún modo entre 2004 y 2012. No digo que lo fueran; es que, simplemente, ello no puede descartarse. Del mismo modo, podría ser posible que la tumba de Arafat hubiera sido alterada en algún momento durante todos los años transcurridos.

Verdaderamente, el informe suizo expone muchas de estas cuestiones, si uno lo lee con la suficiente atención. Pero de ninguna manera es “una prueba irrefutable”. ¿Arafat pudo ser envenenado con polonio? Por supuesto. ¿Es posible que las pruebas se hayan alterado? Sí. ¿Puede que buena parte del polonio detectado proceda de fuentes naturales? Sí. Pero el paso del tiempo y la cadena de custodia rota suponen que la investigación forense realizada en 2012 presenta graves limitaciones, y puede que nunca estemos en disposición de saberlo con seguridad.

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