Contextos

De Teherán a El Cairo

Por Michael J. Totten 

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"Obama cree que lo más importante –lo único– es llegar a un acuerdo con Irán respecto a su programa nuclear. No sabemos cómo será ese acuerdo, pero quienes se preocupan por ello –como yo– creemos que el presidente estará feliz de irse con un pedazo de papel y de pasarle la pelota del problema a la próxima Administración""No hace falta mucho para mantener a los saudíes de nuestra parte; el problema principal que tienen con la Casa Blanca es el mismo que tienen los israelíes y muchos otros países: Irán. Nadie cree al presidente de Estados Unidos cuando dice que “todas las opciones están sobre la mesa”. Nadie""No soy un gran fan de esta Administración, pero Estados Unidos es mi país, Barack Obama es mi presidente y no quiero que un general egipcio le amenace o nos amenace. Eso, por una parte. Y, afrontémoslo, lo que hizo Sisi fue dar un golpe de Estado""Erdogan es un iluso. Creía de verdad que era capaz de dirigir la región. Turquía es un aliado de la OTAN y de Estados Unidos desde hace mucho. Y creo que es tarea de nuestro país coger de la mano a los aliados díscolos –como es Turquía en estos momentos– y guiarlos. Por lo visto, los turcos no saben qué hacer por sí mismos"

Nunca había visto Oriente Medio tan hecho polvo como lo está ahora. El conflicto sirio ha causado más muertes que la guerra de Bosnia. Irán avanza en su programa armamentístico nuclear, mientras convence a los tontos occidentales de que está siendo bueno y reformándose. Egipto está peor que nunca desde la época de Naser, y a los saudíes les está dando el ataque más grave desde el embargo al petróleo árabe en los años 70.

Me encontré con mi viejo amigo y colega Lee Smith, a quien conocí en el Líbano durante la Primavera de Beirut, cuando a ambos aún nos era posible ser optimistas respecto a la región. Si aún no han leído su libro, The Strong Horse, considérenlo su lectura obligatoria para este mes.

Michael J. Totten: Empecemos con una difícil: si Barack Obama te invitara a la Casa Blanca y te preguntara qué crees que debe hacer respecto a Siria, ¿qué le dirías?

Lee Smith: El debate sobre Siria está fuera de la cuestión. En la práctica, ya no hay debate sobre la política siria. Digamos lo que digamos otros, digan lo que digan las voces que disienten dentro de la Administración, da igual, porque Obama ya ha tomado una decisión. El presidente cree que lo más importante –lo único– es llegar a un acuerdo con Irán respecto a su programa nuclear. No sabemos cómo será ese acuerdo, pero quienes se preocupan por ello –como yo– creemos que el presidente estará feliz de irse con un pedazo de papel y de pasarle la pelota del problema a la próxima Administración. Querrá disimular el hecho de que los iraníes, seguramente, avanzarán para alcanzar la capacidad crítica, así que una cuestión que se plantea es si Teherán cooperará en esto para no abochornar a Obama demostrando que, para empezar, nunca tuvo un acuerdo.

Los que son mucho más optimistas –y yo diría que mucho menos realistas– creen que la Administración puede verdaderamente llegar a un acuerdo, que la economía iraní está tan mal que los iraníes buscarán ayuda alegremente y cerrarán un trato. No creo en absoluto que pueda ocurrir, pero el motivo de que saque esto a relucir cuando me preguntas por Siria es porque debemos comprender las cuestiones regionales en el contexto de Irán.

Obama ha frustrado a muchos de sus aliados. Los saudíes, por ejemplo, están furiosos. Les preocupa Egipto, pero esa es otra clase de problema, al menos de momento.

A los saudíes les preocupa Siria, y les preocupa aún más el programa nuclear iraní.

La Casa Blanca quiere desentenderse de Siria. Así que, volviendo a tu pregunta original, no importa el consejo que yo pueda dar, porque la Administración ha hecho oídos sordos. En el New York Times del 22 de octubre apareció un excelente artículo, largo y detallado, sobre las deliberaciones de la Administración. Una constante es que el presidente se ha mostrado “impaciente” y “desinteresado”. No escucha a nadie respecto a Siria. No lo ha hecho durante dos años y medio, y no va a escucharme a mí.

MJT: La Casa Blanca está en línea con la opinión pública. La mayoría de los norteamericanos desconfía, con razón, de la oposición siria, así que tiene una postura respecto al conflicto que podríamos resumir como: “Malditos sean todos”. Básicamente, siguen a Henry Kissinger cuando dijo, durante la guerra irano-iraquí, que era una pena que no pudieran perder ambos.

Mucha gente tiene ese mismo enfoque respecto a Irán y Arabia Saudí, y argumentan que, ya que ambos apestan, no deberíamos tomar partido. Al infierno con Asad y al infierno con el Ejército Libre Sirio; al infierno con Irán y con los saudíes. Ahora mismo, ésta es una postura generalizada entre la opinión pública.

LS: Puedo defender que apoyemos a los rebeldes sirios, pero no puede ser sólo por motivos humanitarios. Puedo defender la tesis de que lo deberíamos hacer por motivos estratégicos.

Y sí, mucha gente sostiene ahora esa clase de argumentación respecto a los saudíes; dicen que a la porra con ellos, que cómo se atreven a quejarse. Los saudíes, de vez en cuando, arman un montón de revuelo, y otras veces se ponen en nuestra contra. Y, desde luego, había 15 saudíes en los aviones del 11-S. Pese a ello, Arabia Saudí ha sido aliada de Estados Unidos durante más de 60 años. Y no porque compartamos valores culturales o políticos, aunque algunos de los miembros de la élite saudí son genuinamente proestadounidenses.

El motivo de que seamos aliados de Arabia Saudí es porque posee la mayor reserva conocida de petróleo. Ése es un interés vital para Norteamérica; quizá el mayor, después de la seguridad de nuestros cincuenta estados. Así que la idea de que podamos mandar a paseo a los saudíes porque estamos hartos de Oriente Medio es absurda.

No pretendo criticar a los norteamericanos de a pie que piensan así. Están hartos de encender la televisión y de enterarse de una nueva atrocidad en Oriente Medio, de otro conflicto, de otro ataque terrorista. Pero los profesionales de la política exterior que defienden esa postura deben revisar los antecedentes históricos y la definición de intereses estratégicos: la estabilidad de los mercados energéticos mundiales es uno de ellos.

MJT: Vives en Washington DC, así que, dime, ¿qué opina la gente de la capital sobre la amenaza de los saudíes de bajar el nivel nuestras relaciones bilaterales a causa de Irán y de Siria?

LS: En primer lugar, ¿qué quiere decir “bajar de nivel las relaciones”? Estados Unidos lleva décadas protegiendo el Golfo Pérsico. La Administración Roosevelt se acercó a Ben Saud en 1944. Martin Kramer llama al Golfo “un lago norteamericano”, con razón. Los rusos no pueden cubrirlo como nosotros, y los chinos tampoco son capaces. Somos los únicos que podemos cumplir con esa tarea. Así que parte de esa amenaza está vacía, hueca.

Pero hay otro aspecto de la misma que debe tomarse en serio. Si eres una superpotencia, tienes aliados en todo el mundo. Algunos de ellos no serán del todo de tu agrado, pero hay unos motivos por los que tienes aliados en todo el mundo. Y Arabia Saudí es uno de nuestros aliados.

Tenemos intereses estratégicos similares a los suyos, así que borrar todo esto de un plumazo es absurdo. No hay motivo para ello. No hace falta mucho para mantener a los saudíes de nuestra parte; el problema principal que tienen con la Casa Blanca es el mismo que tienen los israelíes y muchos otros países: Irán. Nadie cree al presidente de Estados Unidos cuando dice que “todas las opciones están sobre la mesa”. Nadie.

MJT: Desde luego, yo no.

LS: Hay algunos activistas demócratas y portavoces de la Administración que lo defienden, pero los representantes extranjeros no se lo toman en serio. No pueden permitirse creerse los mensajes de la Casa Blanca como si fueran una realidad geopolítica.

Está claro que la Administración quiere hacer un trato con Irán. No todas las opciones están sobre la mesa. Puede que los iraníes decidan no alcanzar la capacidad crítica antes de que Barack Obama deje el cargo y no se lo restrieguen por las narices, aunque durante los últimos cinco años todo el mundo lo haya hecho. Vladimir Putin lo hace y se sale con la suya. El nuevo presidente iraní, Hasán Ruhaní, lo hizo y se salió con la suya cuando desdeñó encontrarse con el Comandante en Jefe después de que la Casa Blanca tratara de montar una reunión al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Éste es el problema principal. Todo el mundo sabe que el presidente va de farol. Nadie cree realmente que todas las opciones estén sobre la mesa.

MJT: ¿La Casa Blanca cree realmente que puede llegar a un acuerdo con Irán? Yo mismo lo dudo seriamente; la idea es ridícula. Llevo al menos un año sospechando que tanto los iraníes como la Administración Obama sólo pretenden ganar tiempo: los iraníes para poder seguir adelante, y la Casa Blanca para que el presidente no tenga que tomar decisiones difíciles sobre un problema que preferiría ignorar.

LS: Mucha gente lo ve de esa forma, yo incluido, pero creo que hay quien se ha engañado a sí mismo creyendo que va a haber un acuerdo. Así que es difícil de decir. Pero parece que el acuerdo estadounidense con Rusia respecto a Siria es una forma de barrer el problema debajo de la alfombra para hacerlo desaparecer, y creo que probablemente ése sea el modelo que se va a seguir en las negociaciones con Irán. Quieren tener un pedazo de papel y que el problema desaparezca hasta enero de 2017, cuando sea otro quien se tenga que ocupar de ello.

MJT: Parece que Estados Unidos va a paralizar parte de la ayuda a Egipto. ¿Crees que es una decisión correcta?

LS: La verdad es que en eso estoy de acuerdo con la Administración.

MJT: Yo también.

LS: Creo que es buena idea, pero han sido muy poco claros al respecto. Tienen que explicar por qué debemos paralizar o suspender parte de la ayuda.

MJT: Estamos de acuerdo, pero siento curiosidad por saber cuáles son tus motivos.

LS: Estamos paralizando la entrega de tanques, cazas y otras cosas que los egipcios no necesitan ahora mismo, porque no van a ir a la guerra contra otra nación. Sin embargo, también estamos reteniendo helicópteros Apache que, al parecer, sí necesitan para misiones de contrainsurgencia contra los yihadistas del Sinaí, y el conflicto allí va en aumento. Así que no estoy seguro de por qué les estamos quitando eso.

Pero, en general, creo que es buena idea recortar las ayudas por una cuestión de principios. El general Sisi concedió una entrevista al Washington Post e insultó y amenazó a Estados Unidos; lo encuentro indignante. Debemos recordarle quién es y quiénes somos nosotros.

Él es el general que derrocó al presidente electo de un Estado árabe, eso es lo que es. Nosotros somos los Estados Unidos de América. Debe entenderlo.

No soy un gran fan de esta Administración, pero Estados Unidos es mi país, Barack Obama es mi presidente y no quiero que un general egipcio le amenace o nos amenace. Eso, por una parte. Y, afrontémoslo, lo que hizo Sisi fue dar un golpe de Estado.

MJT: Desde luego que lo fue.

LS: Y la respuesta que han dado muchos egipcios indignados nos recuerda lo muy dañada que está la cultura política egipcia. Puede que su población crea sinceramente que Sisi es un gran hombre que está defendiendo la democracia de su país –por desgracia, nuestro secretario de Estado dijo algo parecido–, pero es absurdo. Es completamente absurdo.

Si hay quien quiere adoptar una postura contraria a Obama y decir que se equivoca al cortar la ayuda y que los Hermanos Musulmanes son el mal, perfecto, pero lo que hizo Sisi sigue siendo un golpe de Estado.

Si seguimos dando dinero a los egipcios, eso no supone necesariamente que tengamos influencia. Si ponemos condiciones a la entrega de dinero y de ayuda tendremos una oportunidad mejor de influir sobre ese Gobierno. Puede que no lo logremos, pero si seguimos dándoles dinero sin importar lo que hagan, desde luego que no ejerceremos influencia alguna; sólo convenceremos a Sisi de que puede hacer lo que quiera, porque nosotros seguiremos soltando el dinero.

Además, comparado con lo que están pagando los saudíes, los emiratíes y los kuwaitíes, Estados Unidos no está pagando tanto. Nuestra ayuda es importante porque es para las Fuerzas Armadas, pero ahora mismo no es una prioridad para los egipcios. Deberíamos condicionar lo que demos a maximizar la influencia que podamos tener sobre el régimen.

MJT: Los saudíes han dicho que pondrán lo que nosotros quitemos. Nuestro dinero no servirá para comprarnos nada si puede ser reemplazado con esa facilidad.

LS: A los saudíes no les gustan los Hermanos Musulmanes, lo que está bien, y Egipto tiene graves problemas. La cantidad de dinero que están dando ahora retrasará lo inevitable, pero no lo evitará. En algún momento, algún dirigente del Golfo preguntará que cuánto tiempo tendrán que seguir soltando dinero para que los egipcios puedan tener pan, arroz, harina y gasolina.

Los árabes están siendo generosos por ahora. Por supuesto, también persiguen sus propios fines, pero están evitando que el país se desmorone. Egipto está en graves problemas.

MJT: No he seguido las finanzas egipcias tan de cerca. ¿Sabes qué parte de la economía egipcia depende de la ayuda externa? ¿Qué pasaría si Egipto se encontrara solo?

LS: Antes del golpe, Egipto habría estado en una situación muy grave sin el dinero de Qatar. Ahora los egipcios se lo echan en cara a los cataríes y dicen que sólo pagaron para ayudar a Morsi y a los Hermanos Musulmanes; pero ese dinero sirvió para poner comida en los platos de más gente. Tras el golpe, sin el dinero del Golfo, Egipto estaría contra la pared. No va a obtener un préstamo del FMI. ¿Durante cuánto tiempo seguirán soltando dinero los donantes? Es casi seguro que no sea capaz de cumplir las condiciones para un préstamo del FMI porque no es capaz de recortar las subvenciones.

MJT: Pero, Dios mío, ¿cómo iban a cortar las subvenciones del pan sin que hubiera un levantamiento masivo?

Lee Smith: Exacto. Y no sólo se trata de recortar subvenciones; tienen que abrir el mercado nacional. La industria que genera más ingresos es el turismo.

MJT: Y está muerto.

LS: ¿Quién va a visitar Egipto ahora?

MJT: Nadie.

LS: Eso podría cambiar si las cosas se calmaran y se retirara la gente de las calles, y si las luchas en el Sinaí no se extendieran demasiado a menudo a El Cairo y Alejandría, pero ¿quién sabe? Puede que el turismo regrese, pero no será ahora mismo.

MJT: La verdad es que no sería mal momento para visitar las pirámides, porque te darían menos la lata.

LS: O puede que más. [Risas]. Porque serías el único pobre idiota que estuviera allí.

MJT: [Risas].

LS: Y no pasemos por alto lo que está ocurriendo en Turquía ahora mismo. Hay una campaña mediática contra el servicio de inteligencia turco y el primer ministro Erdogan. Al parecer, el jefe de la inteligencia está respaldando en Siria a rebeldes vinculados a Al Qaeda, y delató ante el Gobierno iraní a diez agentes israelíes que estaban en Teherán. Son noticias abrumadoras, con las que se pretende demostrar que Turquía no es de fiar en estos momentos, lo que creo que es cierto.

Turquía se está creando un montón de problemas. La política de Erdogan de no tener problemas con los vecinos no ha hecho más que crear problemas con todos ellos. Es casi de risa. Turquía tiene problemas con todos sus vecinos.

MJT: Desde luego que los tiene.

LS: Erdogan es un iluso. Creía de verdad que era capaz de dirigir la región.

Mira, Turquía es un aliado de la OTAN y de Estados Unidos desde hace mucho. Y creo que es tarea de nuestro país coger de la mano a los aliados díscolos –como es Turquía en estos momentos– y guiarlos. Por lo visto, los turcos no saben qué hacer por sí mismos.

Siempre estamos deseando decirles a los israelíes lo que tienen que hacer. Y, ahora mismo, los turcos están siendo imprudentes. No sé por qué no podemos darles algún tipo de guía y decirles: “Esto es lo que queremos y lo que necesitamos de vosotros”. Turquía sigue siendo un aliado y puede ser extremadamente útil, pero Erdogan puede ser extremadamente peligroso para los intereses turcos y para los norteamericanos. Y la cosa irá a peor si no tomamos cartas en el asunto.

MJT: ¿Qué le sugerirías a Erdogan si te preguntara?

LS: Le diría que abandonara esa absurda política de “cero problemas con los vecinos” y que prestara atención a cuáles son los intereses nacionales turcos. Por ejemplo, ¿por qué sigue apoyando a Morsi? Como hemos dicho antes, Estados Unidos debería suspender parte de su ayuda a Egipto, pero eso no significa precisamente que seamos partidarios de los Hermanos Musulmanes.

MJT: Por supuesto que no somos partidarios de los Hermanos Musulmanes.

LS: Pero Erdogan sigue arando en el mar. Morsi está preso, está acabado. Todo lo que está consiguiendo es enfadar al Ejército egipcio, a los saudíes, a los emiratíes.

Erdogan debe ser mucho más cauto respecto a Siria. Estoy de acuerdo con él en que Bashar al Asad debe caer. Sin embargo, es el dirigente de un país fronterizo con Siria. Está creándose problemas domésticos. La opinión pública está en contra de su política siria. A la gente no le gusta el problema de los refugiados. Le preocupa que haya más represalias en forma de ataques terroristas por parte de agentes iraníes y sirios, como el que sufrieron hace unos meses en la frontera. Y está preocupada por la entrada de radicales suníes afiliados a Al Qaeda.

Turquía no puede fijar las condiciones. No es una superpotencia, es una potencia regional. No es Estados Unidos. Sin embargo, lo chocante es que con esta Administración Estados Unidos parece estar retrocediendo. De hecho, parece que Obama nos está sacando de Oriente Medio. Puede que sea algo bueno, pero me gustaría escuchar los motivos.

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