Contextos

De Safed al canal Viva: el español en Israel

Por Eli Cohen 

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"Safed, una ciudad situada en las montañas de Galilea, se convirtió, gracias a los sabios venidos de España, en la ciudad de los cabalistas""el padre del Israel moderno, David Ben Gurión, aprendió español para leer 'El Quijote' en su lengua original""La verdadera eclosión de la lengua castellana en Israel no ocurre con la fundación del Instituto Cervantes de Tel Aviv, en 1998, sino con el nacimiento del canal Viva (1990), que emite telenovelas 24 horas al día, 7 días a la semana"

El idioma español ha estado presente en Israel desde el siglo XVI, cuando llegaron expulsados de la Península figuras del judaísmo universal tan importantes como el maestro cabalista Moisés Cordovero o el rabino Yosef Caro, redactor de una de las piedras angulares de la ley judía: el Shuljan ArujSafed, una ciudad situada en las montañas de Galilea, se convirtió, gracias a los sabios venidos de España, en la ciudad de los cabalistas. Los maestros no sólo trajeron consigo su sabiduría, también su dialecto, el ladino o judeoespañol, un habla que arrastraba nostalgia y amargura por el esplendor perdido de Sefarad.

Pese al devenir de los siglos, el castellano es, hoy día, un idioma considerablemente activo en Israel. Según cifras de la Agencia Judía, un 2,7% de la población es hispanoparlante, y además  unos 100.000 israelíes hablan ladino. Es bastante común encontrar a alguien que hable español en los comercios o en los restaurantes, y la inmensa mayoría de los israelíes sabe chapurrear las alineaciones del Real Madrid y del Barça. Es cierto que también sucede con el inglés o con el ruso, pero en el caso del español encontramos unas características únicas que lo han hecho un idioma en ebullición.

Ciertamente, el español ha resurgido en Oriente Medio desde la creación del Estado de Israel. Por cierto, el padre del Israel moderno, David Ben Gurión, aprendió español para leer El Quijote en su lengua original. Desde antes de la fundación de Israel, existe allí una comunidad de hispanohablantes oriunda de Sudamérica –principalmente de Argentina– y, en menor medida, de España, sobre todo del Protectorado de Marruecos.

En 1983 se introdujo el castellano como lengua extranjera optativa en el instituto –hay dos lenguas obligatorias: el hebreo y el inglés, y una tercera a elegir–, y la demanda no hace sino crecer. Entre 1998 y 2006 se cuadruplicó el número de escuelas con oferta de castellano, que, por otro lado, se imparte en todas las universidades del país. Así las cosas, no es de extrañar que el número de docentes españoles se haya triplicado entre 1995 y 2010. (Los datos que manejo proceden de este documento del Real Instituto Elcano).

En el campo cultural y artístico, el idioma español goza de tradición y frescura. Existe un periódico de gran solera, Aurora, fundado en 1963 –por lo que en este 2013 cumple su 50º aniversario–; varios diarios on line, como El Reloj oIsrael en línea; un magazine cultural, Piedra Libre; dos estaciones de radio: Radio LevKol Israel Reka, y los programas en español que emite Arutz Sheva Radio. Entre las compañías de teatro que manejan el español se cuentan Hamivtá o Teatrino. El portal Fiesta informa en español de todos los acontecimientos culturales con sabor latino, y se ofrece también como guía de ocio para hispanoparlantes. La famosa  cantante Yasmine Levy fusiona el flamenco con el ladino, y Rinat Emanuel, también célebre en el panorama musical israelí, luce como uno de sus atractivos el cantar en ladino. Asimismo, desde 1979 la revista Aki Yerushalayim difunde el ladino y la cultura sefardí.

La literatura española tiene también bastante difusión en Israel, reflejo de ello es el premio que la Feria del Libro de Jerusalén concedió al novelista Antonio Muñoz Molina hace dos meses. El 26 de junio del pasado año los famosos cantautores Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat llenaron el estadio del Maccabi Tel Aviv, el Nokia Arena, y lo convirtieron en un centro de peregrinaje para hispanoparlantes residentes en Israel. La Oreja de Van Gogh llevó a cabo una hazaña parecida en octubre de 2009.

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Este éxito del español y su difusión prolífica en el Estado de Israel responde a varios factores: televisión, ejército, familia, crisis económica e historia.

– La televisión

La verdadera eclosión de la lengua castellana en Israel no ocurre con la fundación del Instituto Cervantes de Tel Aviv, en 1998, sino con el nacimiento del canal Viva (1990), propiedad del empresario argentino Yair Dori. Se trata de una cadena que emite telenovelas 24 horas al día, 7 días a la semana. Es tal su audiencia, que los actores latinoamericanos que intervienen en sus culebrones protagonizan anuncios y cortes de agradecimiento en hebreo para el público israelí. Como se emiten en el idioma original y con subtítulos en hebreo, los israelíes consumidores de telenovelas han aprendido español y adaptado su oído a tal propósito. En 2005 Beatriz Katz, responsable de la enseñanza de idiomas en las escuelas israelíes afirmaba: “No hubiéramos podido llegar a centenares de estudiantes, que hasta rinden sus exámenes en castellano, sin las telenovelas”. Televisión Española no tuvo más remedio que emitir un pequeño reportaje sobre la importancia de las telenovelot en Israel.

– El Ejército

En cuanto se licencian del Ejército –en Israel el servicio militar es obligatorio: tres años para los chicos y dos para las chicas–, los jóvenes israelíes dedican la paga que les da el Estado a hacer un viaje por el mundo de entre seis meses y un año (algunos tardan un poco más y otros se quedan para siempre por ahí). Uno de los destinos más elegidos es el Sudeste Asiático; sin embargo, un número considerable escoge la América española. Por ello, muchos deciden acudir a clases de español para poder visitar Perú, Bolivia, Colombia o Argentina con algo aprendido. Alguno incluso consigue hacer fortuna, como el propietario del restaurante El Lobo de La Paz (Bolivia), de cuya peripecia se da cuenta en el best seller internacional Start Up Nation.

– La familia

Los hijos y nietos de los 100.000 israelíes que, provenientes de Turquía y los países árabes de la ribera mediterránea, hablan judeoespañol, quieren hablar la lengua que utilizan sus padres y abuelos en determinados momentos y ritos. Así, las canciones en ladino son un legado que todos los jóvenes sefardíes recibimos de nuestros abuelos. Una de las más legendarias es “Abraham Abinu, Padre querido”, que mezcla la vida en la judería en la antigua Sefarad con la leyenda del patriarca Abraham. Me sorprendí a mí mismo secándome una lágrima el pasado verano en Tel Aviv cuando, en una cena de Shabbat, un amigo israelí, de padres y abuelos nacidos en Turquía, comenzó a cantarla conmigo. Él no hablaba mucho español. A él también se la enseñó su abuela, en ladino. Ambos vibramos con la melancolía del destierro, más de 500 años después.

– La crisis económica

En 2001 se produjo una fuerte ola migratoria procedente de Argentina. El corralito llevó a muchos argentinos a la desesperación, y unos 10.000 judíos, que prácticamente lo perdieron todo, decidieron hacer aliá y buscar un futuro mejor en Israel. Asimismo, desde 2010, y según cifras de la Agencia Judía y del Keren Hayesod, cada año emigra a Israel un centenar de españoles.

– La historia

Los lazos históricos con Sefarad, que fue centro del judaísmo en la Edad Media, generan un considerable interés académico en Israel por dicha época. El hispanismo se ha convertido en una disciplina muy fructífera. Bentzion Netanyahu, padre del actual premier israelí, era un reputado hispanista especializado en la Inquisición española. El profesor israelí Samuel Miklos Stern descubrió las jarchas mozárabes, que datan los comienzos de la lírica española y románica, a principios del siglo XI, y en 2007 se creó la Asociación de Hispanistas de Israel, presidida por la cervantista de la Universidad Hebrea de Jerusalén Ruth Fine, especialista en el Siglo de Oro español.

Entre Safed y el canal Viva hay muchos siglos de diferencia, es cierto. Sin embargo, los eruditos y las telenovelas forman parte de una cadena que no se ha roto y a la que se siguen añadiendo eslabones. En Israel, el español está más vivo que nunca.