Contextos

Cuidado: Al Qaeda sigue ahí...

Por Pablo Molina 

Bandera de Al Qaeda.
"La filial siria de Al Qaeda, el Frente al Nusra, tiene el potencial de ser tan temible como el Estado Islámico"

Los esfuerzos internacionales para hacer frente al Estado Islámico y los últimos atentados llevados a cabo por el califato terrorista en suelo occidental están haciendo que las actividades de la red fundada por Ben Laden pasen prácticamente inadvertidas. Y sin embargo Al Qaeda, a través de sus franquicias locales en Oriente Medio, sigue siendo una de las mayores amenazas para Occidente, como han puesto de manifiesto dos importantes organizaciones estadounidenses especializadas en asuntos de seguridad internacional y terrorismo global.

Se trata del Institute for the Estudy of War y el American Enterprise Institute, que han publicado un documento conjunto titulado “Al Qaeda y Estado Islámico: dos amenazas existenciales contra EEUU y Europa”.

En este documento se critica la política de la Casa Blanca en materia de terrorismo islamista, basada fundamentalmente en erradicar al Estado Islámico, en lugar de afrontar el problema del yihadismo de una manera global, con todas sus implicaciones geoestratégicas. “El debate sobre los ataques terroristas más recientes está consolidando (…) un error fundamental de percepción del problema de la seguridad nacional”, dicen los analistas. “Se presupone que hay una sola guerra, que el EI es el único enemigo o adversario en esta guerra y que la derrota del EI en Siria e Irak equivale a derrotar a la organización en su conjunto”.

Este punto de vista pasa por alto, denuncian, la implicación de potencias como Rusia e Irán y las tensiones sectarias que enfrentan a chiíes y suníes en el Oriente Medio. Pero sobre todo deja en un segundo plano a la filial de Al Qaeda en Siria, el Frente al Nusra (FAN), un actor de peso en una de las zonas más conflictivas, cuya capacidad para amenazar la seguridad mundial sigue siendo tan alta como la del califato terrorista. 

Esta filial de Al Qaeda ha establecido una expansiva red de alianzas con grupos opositores locales que han incrementado su dependencia o lealtad a la organización. Su derrota y destrucción debe ser una de las más altas prioridades de cualquier estrategia para defender a Estados Unidos y a Europa de los ataques de Al Qaeda.

La estrategia de Obama en Siria es claramente insuficiente, según este estudio. La propia Casa Blanca es consciente de que la eliminación de los dirigentes de las unidades terroristas y los ataques puntuales a sus feudos no van a erradicar la amenaza. Por eso Washington intensifica sus esfuerzos para alcanzar una solución política en Siria, a fin de que deje de ser un refugio seguro para los terroristas. Sin embargo, una vez más, este empeño de la Administración norteamericana se centra en el Estado Islámico y deja de lado al FAN. 

El Frente al Nusra ha debilitado a la oposición moderada y penetrado otros grupos opositores suníes en Siria tan profundamente que va a ser la organización más beneficiada por la destrucción del Estado Islámico y la caída o transición del régimen de Asad. El resultado más probable de la actual estrategia en Siria, si tiene éxito, es el establecimiento de hecho y la declaración de un emirato del Frente Al Nusra que contará con el apoyo de una amplia gama de grupos populares y fuerzas de combate ajenas a Al Qaeda. Este emirato, incluso antes de que sea declarado, funcionará como un núcleo central en la red global de Al Qaeda para apoyar a otros afiliados de la organización con recursos, combatientes altamente entrenados y técnicos, a fin de exportar la violencia al corazón de Occidente. La declaración formal de un emirato ayudaría a legitimar la metodología de Al Qaeda en la vasta comunidad yihadista y podría heredar componentes de las bases de apoyo al Estado Islámico a medida que vaya perdiendo territorio.

Al Qaeda y el Estado Islámico operan en Siria y combaten al dictador Bashar al Asad, apoyado a su vez por Rusia e Irán. El Estado Islámico se considera la única organización representativa de los intereses suníes en el país, pero si el califato terrorista sucumbe a la ofensiva internacional liderada por EEUU, el FAN está preparado para asumir el papel preponderante. Su infiltración en los grupos opositores a Asad y su capacidad de organizar atentados en el exterior, una vez consolide su hegemonía, son los dos principales peligros que este documento pone de manifiesto y que, a juicio de sus autores, deberían ser tenidos muy en cuenta para llevar a cabo una lucha efectiva contra la principal amenaza terrorista que pesa sobre Occidente.