Revista de Prensa

Crisis saudí: Trump será un bocazas, pero está haciendo lo correcto

 

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Elliott Abrams, uno de los más notables e influyentes neoconservadores norteamericanos, sorprende con el llamativo título que ha puesto a su más reciente colaboración en la National Review, donde se alinea con la posición realista que ha adoptado la Administración Trump en su gestión de la crisis saudí… y hasta pide que vaya un poco más allá.

Como neoconservador declarado, normalmente me muestro crítico con la ‘Realpolitik’. Pero a la hora de juzgar la reacción de la Administración Trump a la muerte del periodista saudí Yamal Jashogui me veo pensando que una mayor dosis de ‘Realpolitik’ quizá lleve a una mejor política.

(…)

(…) si la Administración Trump piensa que no deberíamos romper con Arabia Saudí (idea que comparto), el siguiente paso no debe ser abrazar a Arabia Saudí (…) sino especificar a los saudíes qué han de hacer para que no consideremos que están dando “un represivo paso atrás, a una oscura época pasada”. Que manden a su ministro de Exteriores a recomponer sus relaciones con Canadá. Que piensen cómo liberar al bloguero Raif Badawi y a unas activistas que, según parece, han sido gravemente maltratadas desde su detención. Que reúnan al Consejo de Cooperación del Golfo [a fin de resolver la crisis con Qatar].

(…) [Hemos de ver] cómo servirnos de este momento para presionar a los saudíes para que hagan cosas que necesitamos que hagan en pro de ‘nuestros’ intereses nacionales. (…)

(…) Debemos confiar en que la Administración esté tratando en privado de cobrarse un precio por el apoyo público que está dando a la relación EEUU-Arabia Saudí. No defiendo un enfoque de ‘Realpolitik’ pura y dura, porque creo que el elemento moral es crucial para el éxito de nuestra política exterior y para nuestra posición internacional. Pero si la Administración ha decidido adoptar un enfoque realista, vayamos adelante con todo: exijamos un precio por el apoyo que brindamos.

En parecidos términos se expresan Michael Doran, del Hudson Institute, y Tony Badran, de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), en el New York Times, donde establecen además una interesante comparación entre la política exterior de Trump y la de Obama, en la que la del primero sale tan bien parada como queda en evidencia el doble rasero que está empleando en esta cuestión buena parte de la clase política norteamericana.

(…) es de una importancia vital evaluar las decisiones políticas en función de sus méritos, más que por la manera en que se expresan. Y la verdad es que, en las grandes cuestiones estratégicas, Mr. Trump es lúcido y lleva razón.

(…) El asesinato de Mr. Jashogui fue una acción brutal y grotesca. EEUU ha manifestado alto y claro lo que piensa imponiendo sanciones a los 17 individuos que estuvieron directamente implicados en el crimen. Castigar al gobernante de facto de Arabia Saudí no hará justicia a Mr. Jashogui, ni hará de Arabia Saudí un aliado más dependiente. Simplemente disminuiría la influencia de EEUU y reforzaría a sus enemigos.

El consejo bíblico de ser “astutos como las serpientes e inocentes como las palomas” es una buena guía para quienes quieran que sus principios influyan en el mundo. Los consejos de los críticos de Mr. Trump andan sobrados de moralidad abstracta y muy cortos de sabiduría estratégica.

En el Jerusalem Post, Charles Bybelezer repara en el frenesí diplomático en que está inmerso el Estado judío y concluye que éste está en vías de dejar atrás el ostracismo internacional que le ha venido acompañando desde su mera fundación.

Las informaciones sobre la sorprendente (…) visita a Israel del presidente del mayoritariamente musulmán Chad se conocieron el mismo día en que el jefe del Estado checo anunció en Jerusalén que tenía la intención de trasladar [la embajada checa en Israel] a la Ciudad Santa. Todo esto, en un marco de informaciones acerca de que el Estado judío está tratando de establecer relaciones diplomáticas plenas con Mali, Níger e incluso Sudán. Jerusalén también estaría echando el ojo a Bahréin y Omán, [cuyo canciller reiteró recientemente que] “los Estados árabes necesitan asumir la realidad de que Israel es una realidad viva en la región”.

(…) el Estado de Israel ha sido ampliamente visto como un paria, condición que, según muchos, le acompañaría mientras perdurara su conflicto con los palestinos, y quizá se mantuviera [una vez resuelto éste]. Según la sabiduría convencional, [Israel] languidecería para siempre en una suerte de purgatorio diplomático y sólo recibiría el apoyo de EEUU.

Ahora bien, un mero vistazo al mapamundi da cuenta [de numerosos] países que demandan la experiencia israelí en campos que van de la defensa y el contraterrorismo a la agricultura y la medicina. Diríase que el Estado judío está en vías de lograr un hito diplomático de primera magnitud, quizá redefinitorio.

Luego de 70 años, puede que Israel esté en trance de unirse a la denominada “comunidad de las naciones”.