Contextos

Contra Rompiendo el Silencio

Por David Daoud 

Logo de la ONG israelí Rompiendo el Silencio.
"Si bien en un primer momento fue una organización conformada por veteranos de las IDF que trataban de 'exponer a los israelíes la naturaleza del servicio [militar] en los territorios ocupados para general un impacto político en la sociedad israelí', ya no es el caso. 'Ahora es otra cosa', dice Friedman, desde que sus fondos proceden mayoritariamente de donantes europeos, lo que ha hecho que ahora la organización sirva 'principalmente para proveer a los reporteros internacionales de las muestras sensacionalistas de desmanes israelíes que tanto ansían'"

El exreportero de Associated Press Matti Friedman ha escrito una crítica devastadora del informe recientemente publicado por la ONG Rompiendo el Silencio sobre el comportamiento de los soldados israelíes en la guerra librada en Gaza el pasado verano.

En un extenso comentario en su página de Facebook, Friedman carga contra el informe y a la vez trata de ponerlo en perspectiva. Friedman empieza por los testimonios de soldados israelíes consignados en el mismo, en los que se denuncia que el sometimiento a las leyes de la guerra fue mucho más laxo de lo debido. “La guerra es horrible”, escribe, “y la gente que regresa de ella se siente perturbada por cosas que ha visto o hecho”. “Algunos observadores son confiables, otros no”, dice; y añade:

Algunas de las cosas descritas en el informe sin duda ocurrieron así. Otras no. Los militares de la parte más baja del escalafón a menudo no comprenden lo que están viendo, o las razones por las que hacen lo que hacen, y hablo por experiencia.

De acuerdo con Friedman, órdenes que pueden parecer agresivas sobre el terreno tienen más sentido a medida que uno asciende en la escala de la jerarquía militar.

Por ejemplo, las normas sobre la apertura de fuego en un momento determinado pueden parecerte agresivas desde el limitado conocimiento que tienes [sobre el terreno]. [Pero] si tienes toda la información a tu disposición –y los soldados no la tienen–, puedes entender el porqué.

Las cosas son diferentes para los altos mandos, pues, dadas sus responsabilidades, tienen una mejor comprensión y visión de todo el campo de batalla.

Un objetivo atacado por razones que tú no comprendes puede haber sido bombardeado por un buen motivo, después de todo. O no. Tú no lo sabes, y en muchos casos (pero no en todos) es un error pensar que sí.

Debido a esta incapacidad de concebir todo el escenario bélico,

extraer conclusiones generales sobre el comportamiento militar israelí de ‘testimonios’ de tal naturaleza es irresponsable.

Friedman también critica a los periodistas que informaron del documento de Rompiendo el Silencio dándole crédito.

Espero que la mayoría de la gente inteligente haya dejado de tomar demasiado en serio la cobertura sobre Israel de la prensa internacional. (…) Los periodistas profesionales que han analizado ese reporte, y otros similares, deberían preguntarse: ¿comparado con qué? Las normas de las IDF sobre apertura de fuego son laxas, ¿comparadas con qué? El número de víctimas civiles es alto, ¿comparado con qué? ¿Comparado con el operativo de Estados Unidos en Faluya? ¿Con las provocadas por el Reino Unido en Irlanda del Norte? ¿Con las de Canadá en la provincia [afgana] de Helmand?

Prosigue Friedman:

‘Laxo’ y ‘elevado’ son términos relativos. Si se compara a Israel con otros países en situaciones similares, necesitamos saberlo. De lo contrario, más allá de circunstancias particulares, la crítica general carece de sentido.

En cuanto a Rompiendo el Silencio, Friedman apunta que, si bien en un primer momento fue una organización conformada por veteranos de las IDF que trataban de “exponer a los israelíes la naturaleza del servicio [militar] en los territorios ocupados para general un impacto político en la sociedad israelí”, ya no es el caso. “Ahora es otra cosa”, dice, desde que sus fondos proceden mayoritariamente de donantes europeos, lo que ha hecho que ahora la organización sirva “principalmente para proveer a los reporteros internacionales de las muestras sensacionalistas de desmanes israelíes que tanto ansían”.

Como Rompiendo el Silencio ya no trata de dirigirse a la sociedad israelí, sus motivaciones deben ponerse bajo sospecha, afirma Friedman. Y mientras actúe en interés de poderes extranjeros en vez de en el de los israelíes,

los israelíes seguirán sin la izquierda potente que necesitamos; una que sea israelí, que sea parte de Israel y que esté preocupada por la mejora de nuestra sociedad, no en posar para una audiencia extranjera cuya hostilidad obsesiva hacia nosotros nada tiene que ver con nosotros.

Friedman fue foco de atención el año pasado por su crítica de largo alcance a la cobertura israelí de AP publicada por la revista Tablet.

© Versión original (inglés): The Algemeiner
© Versión en español: elmed.io