Revista de Prensa

Conflicto israelo-palestino: el Cuarteto está de más

 

Banderas de Palestina e Israel.

Los Acuerdos de Oslo establecieron la creación de un grupo internacional, el célebre Cuarteto, integrado por la Unión Europea, la ONU, EEUU y Rusia, con el fin de impulsar el fin del conflicto palestino-israelí. A. J. Caschetta, del Middle East Forum, considera sin embargo que el Cuarteto ha perdido toda vigencia y sus miembros difícilmente pueden esgrimir autoridad moral alguna.

[Todos y cada uno de] los miembros del Cuarteto están incapacitados para negociar un acuerdo palestino-israelí. La mitad (la UE y la ONU) ha elegido defender la causa palestina y vilipendiar a Israel, y la otra mitad ha abdicado, al menos temporalmente, del bagaje moral necesario para esa tarea. Ha llegado el momento de disolver el Cuarteto.

[En cuanto a Rusia], la nación que en la pasada década invadió Ucrania y Georgia y se anexionó Crimea, no tiene capacidad moral para negociar sobre qué territorios se creará un Estado palestino. Históricamente, la URSS apoyó el terrorismo palestino. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, obtuvo su doctorado negacionista del Holocausto en una universidad soviética. Y Rusia es (ahora) un aliado declarado de los enemigos de Israel –Irán y Siria–.

Hubo un tiempo en que EEUU podía ser invocado para defender a Israel de los ataques en la ONU, pero no con el actual presidente. Barack Obama fingía indignación por las intromisiones rusas en las elecciones estadounidenses, pero hizo poco para ocultar su injerencia en las elecciones israelíes, a las que envió sus propios expertos en campaña y en gastar fondos de los contribuyentes norteamericanos a fin de tratar de asegurar la derrota de Benjamín Netanyahu.

La organización terrorista palestina que detenta el poder en la Franja de Gaza ha invertido grandes recursos y esfuerzos en tratar de acceder a territorio israelí por el subsuelo y cometer allí atentados. En respuesta, el Ejército israelí ha anunciado una serie de contramedidas para evitar ese tipo de ataques. Pues bien, Efraim Inbar, del Begin-Sadat Center for Strategic Studies, cree que se ha exagerado la amenaza.

La alta prioridad que Israel otorga al problema de los túneles está totalmente injustificada. Primero, no está claro que el muro planeado en Gaza sea efectivo para frustrar los proyectos subterráneos de Hamás. Los muros de hormigón pueden atravesarse, como han demostrado los ladrones de bancos. Israel no debería subestimar el ingenio de los ingenieros empleados por Hamás.

Segundo, este ambicioso proyecto detrae fondos para financiar necesidades más importantes de las IDF. Un ejemplo muy pertinente es la desatención a las tropas terrestres por motivos financieros. Reforzar las fuerzas de tierra es un imperativo para hacer frente a las amenazas que se ciernen en forma de misiles de precisión y otras muchas contingencias importantes.

Tercero, el tremendo esfuerzo para lidiar con la amenaza de los túneles magnifica innecesariamente el poder del enemigo de dañar a Israel (…). Por encima de todo, carece de sentido estratégico.

Elliott Abrams, del Council on Foreign Relations, destaca la importancia de que las autoridades saudíes hayan levantado la prohibición de acceder a las páginas webs de la prensa israelí. Para Abrams, esta medida permitirá a los saudíes tener una visión menos sesgada de los acontecimientos que ocurren a diario en Oriente Medio.

Leer esos sitios proporcionará a los saudíes una visión de los asuntos de Oriente Medio y del conflicto palestino-israelí muy diferente de la línea oficial de su Ministerio de Exteriores. Les permitirá también una visión más profunda de la política palestina e israelí, las relaciones de EEUU con Israel y la sociedad israelí. Más aún, les mostrará que existe una prensa libre en al menos un lugar muy cercano de Oriente Medio, donde la política gubernamental puede criticarse sin temor.

Este es un acontecimiento enteramente positivo y el mérito es del Gobierno saudí. Los saudíes siguen diciendo que hay cambios y reformas en marcha en el reino. Esta es una señal de que lo dicen en serio.