Contextos

Con los Muyahidines del Pueblo de Irán (1)

Por Michael J. Totten 

Maryam Rayavi, líder de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MPI).
"En 1997, el presidente Clinton incluyó a los Muyahidines del Pueblo de Irán (MPI) en la lista de organizaciones internacionales terroristas. En 2012, su mujer, la secretaria de Estado Hillary Clinton, los sacó de ella. Uno de los dos se equivocó, y se equivocó mucho""Los MPI son el único gran movimiento político de Oriente Medio liderado por una mujer, Maryam Rayavi. Es la Daenerys Targaryen de Irán: una mujer exiliada que quiere derrocar un Gobierno ilegítimo ganando apoyos desde el extranjero"

En 1997, el presidente Clinton incluyó a los Muyahidines del Pueblo de Irán (MPI) en la lista de organizaciones internacionales terroristas. En 2012, su mujer, la secretaria de Estado Hillary Clinton, los sacó de ella.

Uno de los dos se equivocó, y se equivocó mucho.

Los MPI luchó arduamente contra el sah Reza Pahlevi antes y durante la revolución iraní de 1979. Después, cuando la facción islamista liderada por el ayatolá Jomeini se reveló como el caballo ganador en la subsiguiente batalla por el poder, luchó contra el nuevo régimen junto a los movimientos de la izquierda iraní, y perdió.

El Gobierno de Irán insiste en considerarlos terroristas, y convenció a Bill Clinton de que lo hiciera también.

Su base está ahora en Francia. Tienen que tener su base fuera de Irán porque si vuelven a casa serán torturados y ejecutados. Y han formado una gran organización paraguas, que acoge a otros movimientos de oposición, denominada Consejo Nacional de la Resistencia Iraní. Cada año celebran un gran mitin en París que se retransmite en directo por televisión (vía satélite, claro) para Irán.

Este año me invitaron, así que fui.

Al principio era un poco escéptico. Hillary Clinton no los sacó de la lista de terroristas hasta hace un par de años. Sus raíces son cuasi marxistas e islamistas. Sus críticos más incisivos insisten en que los MPI son una especie de secta y que no cuenta con la simpatía de nadie en Irán. Pero fui de todos modos porque… ¿por qué no? No trabajo para ellos, ni respondo ante ellos. Puedo escribir lo que quiera. Podría acusarles de ser una panda de charlatanes y propagandistas histéricos y no me pasaría nada malo.

Y lo entienden. “No te diremos lo que tienes que escribir”, dijo Ali Safavi, la persona que me invitó. “No osaríamos”.

No es idiota. Si me presionaran para que escribiese cualquier cosa positiva –o cualquier cosa concreta–, les avergonzaría en público y advertiría a mis colegas en los medios de que les evitaran.

Pero no lo haré. Fuesen lo que fueran cuando empezaron a principios de la década de los 70, desde entonces se han normalizado, y no según los parámetros de Oriente Medio, sino según los occidentales.

Al principio eran sentimentalmente marxistas, pero nunca fueron comunistas o socialistas, en realidad. La mayoría pertenecía a la escuela de Ali Shariati, salvajemente antiimperialista. Como Estados Unidos respaldaba al sah, eran antiamericanos.

En los años 70, cuando el sah seguía en el poder, atacaron con violencia objetivos iraníes. Algunos les acusaron de atacar también objetivos occidentales. Supuestamente bombardearon edificios estadounidenses y asesinaron a empleados del Ejército de EEUU en Irán. Sin embargo, ellos insisten en que nunca atacaron a los occidentales, y que esas agresiones las llevó a cabo la facción comunista escindida Peykar.

No sé quién tiene razón. Tal vez no la tengan ellos. Tal vez dicen que no lo hicieron porque ahora son proamericanos y necesitan la ayuda de EEUU. En cualquier caso, ha pasado casi medio siglo desde los años setenta. No veo claro hasta qué punto debería importarme, aunque fuesen culpables.

Pero ¿qué más pasó en los 70? Los oficiales vietnamitas ejecutaban a los terratenientes y enviaban a los disidentes a campos de reeducación. Sus soldados mataron a decenas de miles de los nuestros. (Los nuestros mataron a muchos más de los suyos, por supuesto). Sin embargo, las relaciones actuales de EEUU con Vietnam son hoy excelentes, porque el pasado es el pasado. La gente cambia, los partidos cambian, los Gobiernos cambian y la Historia siempre rueda hacia delante.

De forma similar, nuestras relaciones con los MPI son excelentes. En principio, no le han hecho nada malo a EEUU en las últimas tres décadas y media. ¿Por qué iban a hacerlo? Ahora tenemos enemigos comunes. Han sido cruelmente perseguidos por Hezbolá y los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica. Los jomeinistas insisten en que el MEK está “contaminado” por el ateísmo y la “plaga occidental”.

Hay otra razón por la que el régimen les odia tanto: los MPI son el único gran movimiento político de Oriente Medio liderado por una mujer, Maryam Rayavi. Es la Daenerys Targaryen de Irán: una mujer exiliada que quiere derrocar un Gobierno ilegítimo ganando apoyos desde el extranjero. (A diferencia de nuestra heroína de Juego de tronos, Rayavi no aspira a ser reina, ni manda sobre ningún dragón).

Durante los años 80 y 90, los MPI asesinaron a una serie de militares y oficiales del régimen en Irán. De ahí que Irán los considere una organización terrorista.

Hay una diferencia, no obstante, entre una guerra de guerrillas y el terrorismo. Afirmar que todo acto violento contra un régimen tiránico es terrorismo es pasar por alto las enormes diferencias morales y políticas que existen entre tipos como Osama ben Laden y Thomas Jefferson. La respuesta idiota de que “el que es terrorista para unos es un luchador por la libertad para otros” no va a resolver nada. Estrellar aviones de pasajeros contra el World Trade Center fue un acto de terrorismo según cualquier definición, mientras que la resistencia francesa contra la ocupación nazi fue lo contrario en la práctica y en su espíritu.

© Versión original (en inglés): World Affairs Journal
© Versión en español: Revista El Medio