Contextos

¿Cómo ha afectado la retirada rusa a las fuerzas de Asad?

Por Haid Haid 

Bashar Asad.
"Pese a los motivos de Moscú y a sus declaraciones tranquilizadoras, el anuncio de la retirada sí que ha tenido un efecto destacable en el régimen sirio. Las fuerzas armadas partidarias de Asad han perdido parte de los territorios que habían recuperado recientemente con el apoyo aéreo ruso. La libra siria se ha depreciado rápidamente ante el temor por el futuro del régimen en ausencia de la fuerza aérea rusa""La retirada rusa ha afectado parcialmente a la moral de los partidarios del régimen, así como a la capacidad militar de sus fuerzas, las cuales podrían haber presionado a Asad para que ciñera sus comentarios a la línea marcada por el plan ruso para Siria"

Si bien la decisión rusa de retirar parcialmente sus tropas de Siria, anunciada el 14 de marzo, ha suscitado diversas especulaciones acerca de los motivos de Moscú, se ha analizado poco el impacto de dicha retirada sobre el régimen sirio. Una portavoz del Ministerio de Exteriores ruso declaró que la retirada de la mayor parte del contingente ruso en Siria no debilitaría al Gobierno de Bashar al Asad. Pese a los motivos de Moscú y a sus declaraciones tranquilizadoras, el anuncio de la retirada sí que ha tenido un efecto destacable en el régimen sirio. Las fuerzas partidarias de Asad han perdido parte de los territorios que habían recuperado recientemente con el apoyo aéreo ruso. La libra siria se ha depreciado rápidamente ante el temor por el futuro del régimen en ausencia de la fuerza aérea rusa. Además, Bashar al Asad, en su última entrevista, el 30 de marzo, se mostró partidario de alcanzar compromisos políticos, a diferencia de lo que dijo el mes previo, cuando manifestó su intención de recuperar el control de todo el territorio. Es importante comprender el impacto de la retirada rusa para entender mejor la dinámica local del conflicto, así como la hipotética capacidad de Rusia para presionar a Asad a fin de que acceda a una transición y a poner fin a la lucha.

Rusia anunció su intervención en Siria el 30 de septiembre de 2015; su principal objetivo era estabilizar al régimen sirio y asegurarle una mejor posición en la mesa de negociaciones en la que se ponga fin a los cinco años de conflicto. La campaña aérea rusa se centró en bombardear a grupos armados de la oposición, lo que posibilitó al régimen la recuperación de zonas clave de todo el país que estaban en manos de los rebeldes. Sin embargo, Putin anunció por sorpresa el 14 de marzo la retirada de la mayor parte de sus fuerzas. Pese a esta declaración pública, Rusia ha mantenido activa una parte considerable de sus efectivos allí destacados, además de sus principales instalaciones aéreas y navales, lo que le posibilitaría reanudar sus actividades militares con relativa facilidad y rapidez.

Las fuerzas partidarias de Asad han comenzado a perder territorio ante los grupos rebeldes, pese a las declaraciones en las que Moscú aseguraba que la retirada no afectaría negativamente a la capacidad militar de sus aliados. En Alepo estallaron violentos combates entre diversos grupos rebeldes y fuerzas partidarias del régimen, en los que habrían muerto 25 miembros de las fuerzas progubernamentales y 16 combatientes de la oposición. Los enfrentamientos tuvieron como resultado que los rebeldes recuperaran una serie de estratégicas localidades del norte de Alepo. En la zona montañosa de Jabal al Akrad, al noroeste de Latakia, también hubo enfrentamientos –encabezados por Ahrar al Sham, un potente grupo islamista– que causaron víctimas en ambos bandos y tuvieron como consecuencia la toma de una serie de poblaciones en poder de fuerzas progubernamentales. “Los continuos ataques aéreos de las fuerzas de Asad y el fracaso de [las conversaciones de paz de] Ginebra no nos dejaron más opción que reanudar la lucha. Además, el menor número de ataques aéreos rusos nos ha ayudado a recuperar parte de lo que habíamos perdido”, explicaba Mustafá, un combatiente de Yaish al Muyahidín, una alianza de grupos rebeldes que opera principalmente en la provincia de Alepo. El 16 de abril el ISIS pudo tomar varias localidades cercanas a Janaser, al sudeste de Alepo, de manos de fuerzas pro-Asad. Pese a que las pérdidas del régimen no son significativas y esas localidades podrían recuperarse ulteriormente, su caída es un buen ejemplo de la disminuida capacidad de las fuerzas partidarias de Asad tras la retirada parcial rusa.

En el aspecto económico, el tipo de cambio de la libra siria en el mercado negro ha alcanzado cotas sin precedentes tras el pánico en los mercados sirios de divisas. El tipo de cambio inició su escalada tras el anuncio de la retirada parcial rusa: pasó de 452 libras sirias (SYP) por dólar a más de 500 en apenas unos días. Los sirios de las zonas controladas por el régimen empezaron a cambiar sus libras por dólares, lo que impulsó el precio de la divisa estadounidense al tiempo que devaluaba la libra siria, según informó Al Hayat. El desplome de la moneda prosiguió hasta alcanzar el mínimo el 28 de marzo: 513 libras por dólar, como informó Syria Stocks. En Siria, la mayoría de los salarios y de los demás ingresos siguen pagándose en moneda local, lo que implica que las familias se han visto muy afectadas por la depreciación de la libra, ya que los precios de los bienes de consumo están directamente vinculados al dólar. La subida en el mercado de divisas condujo a un aumento en los precios de mercado de los productos básicos; incluso el precio del pan, controlado por el Estado, subió un 40%. La crisis monetaria ha aumentado la presión sobre el régimen, que hasta ahora no ha tenido éxito en sus intervenciones para estabilizar el tipo de cambio.

Tras una serie de grandes avances de las fuerzas del régimen, respaldadas por los ataques aéreos rusos, Asad declaró a AFP el 12 de febrero que se comprometía a recuperar el control de todo el país, incluso aunque tardara mucho en conseguirlo. El enviado ruso en Naciones Unidas replicó rápidamente que Rusia había ayudado a Asad a volver las tornas a su favor, así que ahora le tocaba a él seguir la línea marcada por Moscú y comprometerse a unas conversaciones de paz. Esta muestra pública de diferencias en la alianza entre Moscú y Damasco llevó a muchos comentaristas a especular que uno de los objetivos de Moscú al anunciar su retirada parcial era presionar a Asad para que se implicara más en las conversaciones de paz de Ginebra. Sin embargo, Butaina Shaaban, asesor del presidente sirio, negó que la retirada fuera una medida rusa de presón. Sin embargo, la última entrevista que concedió el mandatario sirio a las agencias de noticias rusas RIA Novosti y Spuntik dio la sensación de que Asad está de nuevo en sintonía con el plan ruso para Siria. Habló de un Gobierno de transición, compuesto de miembros de la oposición y de partidarios del régimen, que redactaría una nueva Constitución. También declaró que no tenía ningún problema con que se celebraran elecciones presidenciales anticipadas si la voluntad popular así lo quería. “Asad no es serio respecto a los compromisos que mencionó en su reciente entrevista. Sólo lo dijo para complacer a Rusia. De no ser así, su delegación en las negociaciones de Ginebra habría accedido a estos términos, cosa que no ha sucedido”, afirmaba Malak, un activista sirio de Damasco.

La retirada rusa ha afectado parcialmente a la moral de los partidarios del régimen, así como a la capacidad militar de sus fuerzas, las cuales podrían haber presionado a Asad para que ciñera sus comentarios a la línea marcada por el plan ruso para Siria. Sin embargo, sigue siendo poco probable que una retirada parcial rusa logre presionar al mandatario sirio para que acepte unos términos que podrían poner fin al conflicto sirio en un futuro inmediato.

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© Versión en español: Revista El Medio