Revista de Prensa

Cómo fortalecer la alianza EEUU-Israel

 

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Ahora que la presidencia de Barack Obama está próxima a su fin, Amos Yadlin, del Institute for National Security Studies de Israel, hace algunas sugerencias para reforzar las relaciones entre Washington y Jerusalén, sobre todo en dos asuntos cruciales: Irán y los denominados asentamientos israelíes.

Irán constituye la mayor amenaza para Israel a largo plazo, y un Irán con armamento nuclear es también una amenaza para EEUU y para la paz mundial (…) Debería hacerse un esfuerzo para concluir un acuerdo paralelo EEUU-Israel (…) en relación con la consecución de una reducción significativa del peligro ocasionado por el acuerdo nuclear, [y se deberían adoptar] medidas conjuntas para afrontar sus graves implicaciones a largo plazo y fortalecer significativamente la seguridad de Israel.  

Será también importante para Israel (…) alcanzar un acuerdo por el que EEUU le proporcione la capacidad operativa necesaria para tomar acciones contra Irán en el caso de que las demás alternativas para detener el avance de su programa nuclear se hayan agotado…

[En relación con el conflicto palestino-israelí] Un paso necesario inicial sería la renovación del acuerdo articulado en la carta de 2004 de George W. Bush al primer ministro Ariel Sharón (…) Tal acuerdo reduciría de manera significativa la tensión que rodea el asunto de los asentamientos, que ha envenenado las relaciones entre EEUU e Israel durante los últimos ocho años. En este contexto, es importante trabajar con la Administración venidera para evitar en el Consejo de Seguridad de la ONU resoluciones sobre un acuerdo permanente entre israelíes y palestinos (…) formuladas sin coordinación con el Gobierno israelí y contra su política, dado que dejarían a Israel sin cartas para negociar en el futuro.

El nombramiento de un nuevo embajador de Israel en Turquía es el último paso en el deshielo de las relaciones entre ambos países. Pinhas Inbari, del Jerusalem Center for Public Affairs, cree que es el momento de que Ankara ejerza su influencia entre los palestinos para favorecer la paz con Israel.

La verdadera dificultad que puede surgir entre Turquía e Israel (…) tiene que ver con Jerusalén Este y el Monte del Templo. Turquía tiene vínculos con los elementos más extremistas, como el exmuftí Akrama Sabri, el incitador Raed Salá y Hamás. Si decide protegerlos contra Israel [para] asumir el liderazgo de la campaña “Al Aqsa está en peligro”, promoviendo en consecuencia su estatus como poder islámico regional, Israel tendrá un problema.

Por tanto, el futuro de las relaciones turco-israelíes depende de esta cuestión: ¿llevará a Erdogan la reconciliación con Israel –junto con las lecciones que haya podido extraer de la fracasada intentona militar de julio– a ser menos ‘islámico’ y más ‘turco’? En otras palabras: ¿antepondrá los intereses de Turquía a los de los Hermanos Musulmanes?

La aparición en la ciudad siria de Qusair de armamento pesado norteamericano en manos de la organización terrorista chií libanesa lleva a Lee Smith a recordar que las Fuerzas Armadas libanesas están a merced de los hombres de Hasán Nasrala.

La financiación estadounidense no ha servido para reforzar la capacidad de las FAL [Fuerzas Armadas Libanesas] para asegurar la soberanía del Gobierno de Beirut y, por el contrario, ha incrementado la capacidad de Hezbolá de actuar en la guerra de Siria. De hecho, el objetivo del desfile [celebrado por Hezbolá en Qusair] era mostrar que Hezbolá también gobierna partes del territorio sirio; con ayuda de las FAL.

[Incluso si] las FAL no los transfirieron [los vehículos artillados norteamericanos], siguen siendo responsables porque no hicieron nada para detener al Partido de Dios [Hezbolá] cuando se llevó el equipo a la frontera siria y después la cruzó…

Al seguir apoyando al Ejército libanés, la Casa Blanca de Obama está apoyando activamente al eje proiraní en el conflicto sirio. Y esto es parte de un patrón regional más amplio, evidente también en Irak, donde las milicias chiíes dependientes de Irán están también utilizando equipo militar de fabricación americana (…) El Congreso debería actuar inmediatamente para retirar la financiación a las Fuerzas Armadas Libanesas.