Contextos

Como combatir al Estado Islámico

Por Pablo Molina 

Dos F15 que participan en los ataques estadounidenses contra el Estado Islámico
"El GEES alerta del riesgo de que las declaraciones de Hollande y otros líderes europeos a favor de iniciar una verdadera guerra contra el Estado Islámico se queden en el terreno de la mera retórica"

Tras los atentados de París del pasado 13 de noviembre, los europeos hemos visto en nuestras calles escenas de terror similares a las que periódicamente tienen lugar en escenarios de Oriente Medio y el norte de África por obra del terrorismo islamista. En este contexto, el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) ha elaborado un informe, titulado Europa tras los ataques de París: la respuesta adecuada contra el ISIS, que pretende servir de advertencia sobre el riesgo real que afrontan las sociedades occidentales por la amenaza yihadista y de guía de acción para librar con éxito la guerra contra este terrorismo.

El documento alerta del riesgo de que las declaraciones de Hollande y otros líderes europeos a favor de iniciar una verdadera guerra contra el Estado Islámico se queden en el terreno de la mera retórica:

A estas alturas, con la guerra contra Francia y Europa declarada, titubear es un error que no podemos permitirnos. Salvo que se quiera invitar a los terroristas a mayores ataques y arriesgar una derrota inminente es imprescindible atacar con fuerza, decisión y continuidad al Estado Islámico, en todos los frentes y con todas las fuerzas.

El Estado Islámico no es un grupo terrorista al uso, sino una organización con una estructura política y control en todos los órdenes sobre un vasto territorio del tamaño del Reino Unido. De que, entrando en el debate nominalista, el GEES considere “absurdo” denominarle Daesh, pues de esta manera se oculta “la verdadera dimensión y fortaleza de su naturaleza estatal”. En este punto, el think tank español añade:

Es necesario destruir las estructuras de que se ha dotado: oficinas, recaudación de impuestos, organización urbana, campos de entrenamiento y medios de vida o recaudación económica ubicados a lo largo de Siria e Irak. Considerar secundaria la solución militar se ha demostrado un error: hay que reforzar esta opción, y extenderla a Siria e Irak.

El GEES pone también el foco en la resignación con que las potencias occidentales parecen haber empezado a admitir que Bashar al Asad forme parte de la solución al conflicto que asuela Siria:

Las dictaduras en Oriente Medio no son la solución al terrorismo, y por eso la dictadura de Al Assad no es una solución válida. Su régimen criminal, sus vínculos con el terrorismo, su relación con Irán constituyen un problema en sí mismo. Su gobierno es un factor de inestabilidad en la región, y el objetivo último debe ser cambiar su régimen político.

La batalla contra el Estado Islámico tiene que liderarla Europa, defiende el GEES, que aboga por estrechar lazos el más fiable aliado sobre el terreno:

Por ahora, la única fuerza organizada, sólida y no hostil a los occidentales es la formada por los Peshmergas kurdos. En gran parte de Siria e Irak son ellos los que están ofreciendo resistencia al ISIS, incluso infligiéndole pérdidas importantes. Si bien la guerra deben librarla los occidentales, es necesario proporcionar a corto plazo mayores medios a los kurdos: apoyo económico, asesoramiento militar sobre el terreno, material militar y armas de mayor calibre.

El documento propone una serie de medidas adicionales para orquestar con éxito una respuesta válida a la amenaza del terrorismo islamista, entre las que se cuentan las siguientes:

en tiempo de paz, un país puede permitirse vivir del bienestar, el pacifismo y el relativismo. Pero en tiempo de guerra es necesario un cambio mental que los europeos deben abordar cuanto antes. Es necesario revisar los sistemas educativos europeos, para evitar la deriva relativista y derrotista de las nuevas generaciones.

En cuanto a España, el GEES propone una serie de medidas adicionales, dada la particular exposición de nuestro país, situado en la primera línea del frente islamista. Entre ellas, la intensificación de la vigilancia en la frontera sur y de la colaboración en este punto con el reino de Marruecos, la participación de manera activa en las misiones militares de Oriente Medio, el apoyo a las iniciativas en este sentido de Francia en la OTAN y, finalmente, la elaboración de una reforma legal que propicie una respuesta más activa y rápida de las Fuerzas de Seguridad contra las amenazas terroristas.