Revista de Prensa

Caso Jashogui: Mohamed ben Salman se la juega

 

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Por su interés, traducimos buena parte del artículo que Elliott Abrams ha publicado en el Washington Post sobre el caso Jashogui. Abrams, que en escritos previos ha saludado el proceso modernizador emprendido por el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed ben Salman (MbS), cree que éste ha cometido un tremendo error que, de hecho, puede costarle el poder.

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La desaparición y reportada muerte del periodista saudí Yamal Jashogui tendrá numerosas víctimas (…) A menos que el Gobierno saudí hable y actúe rápida y honestamente sobre este terrible acontecimiento, su propia reputación sufrirá un daño irreparable.

Los críticos (entre ellos Jashogui) del actual Gobierno, el del príncipe heredero Mohamed ben Salman, han dicho que su característica definitoria y su mayor punto débil es el despotismo: el dominio de un solo hombre, el joven príncipe. A ello añadían descripciones de su impulsividad e inexperiencia y de la represión de toda crítica a su enfoque de la modernización.

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El presunto asesinato de Jashogui es un golpe letal para todas las esperanzas y expectativas [de modernización], a menos que los saudíes puedan explicar de alguna manera qué ocurrió y acepten toda la responsabilidad.

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Cuando, en 1804, el régimen revolucionario francés ejecutó al Duque de Enghien, un observador comentó: “Es peor que un crimen: es un error”. El asesinato de Jasogui sería ambas cosas, un tremendo crimen y un gran error. Sugeriría, bien un régimen sin procedimientos ni controles internos, o uno en que la impulsiva decisión de matar a un crítico residente en Washington no puede ser contradicha o siquiera cuestionada. Puede que los saudíes no comprendan el gran impacto que tal conclusión tendrá en Gobiernos e inversores, pero será profundo. Todo el proceso saudí de toma de decisiones será puesto en cuestión, al igual que la fiabilidad del régimen como socio.

MbS puede reparar parte del daño (obviamente, no a los seres queridos de Jashogui) si asume el error cometido. Arabia Saudí es y será durante mucho tiempo una monarquía absoluta. Lo que ha de comprender el príncipe heredero es que todo su programa modernizador, de hecho su mera defensa de su poder personal, se ha visto socavado por lo que todo indica que fue un asesinato cuidadosamente planeado.

Yamal Jashogui perdió el control sobre su destino cuando accedió al consulado saudí en Estambul. Si quiere recuperar el control sobre el suyo, Mohamed ben Salem debe actuar cuanto antes.