Contextos

Bibi estaba dispuesto a la paz; Abás, no

Por Jonathan S. Tobin 

Benjamín Netanyahu y Mahmud Abás.
"Estas recientes pruebas, publicadas la semana pasada en 'Yediot Aharonoth', muestran que el mandatario israelí les dijo a los palestinos que estaba dispuesto a llegar hasta donde la Administración estadounidense le había estado exigiendo en lo relativo a fronteras, asentamientos y a Jerusalén. Pero, como ya había sucedido tres veces, la AP no quiso la paz, ni siquiera en los términos que pretendía Obama"

Cuando las conversaciones de paz en Oriente Medio se vinieron abajo la primavera pasada, no fue ningún secreto que la Administración Obama estaba dispuesta a culpar al primer ministro Netanyahu del fracaso de la iniciativa del secretario de Estado Kerry. Según el presidente Obama y el propio Kerry, fue la actuación del premier respecto a los asentamientos y su negativa a complacer a los palestinos lo que perjudicó a la iniciativa. Hasta quienes no gozaban de información privilegiada consideraron que eso era un sinsentido; incluso el testimonio de Tzipi Livni, una de las mayores rivales de Netanyahu en la lucha por el poder, lo contradecía. Pero ha aparecido un nuevo documento en el que se detalla a todo lo que estaba dispuesto Netanyahu con tal de lograr la paz. Sin embargo, no esperen que eso cambie las ideas de una Administración que, desde sus inicios, en 2009, trató de distanciar a Estados Unidos del Estado judío. Pese a ello, el documento proporcionará todavía mas pruebas para quienes sean capaces de convencerse por medio de hechos de que lo que impide que el conflicto acabe sigue siendo la negativa de los palestinos a firmar la paz incluso en los términos más favorables. Eso implica que lo que se rumorea acerca de una nueva iniciativa estadounidense en los últimos meses de la presidencia de Obama está condenado al fracaso por mucha presión que se ejerza sobre los israelíes.

Para quienes se molesten en recordar lo realmente sucedido en la primavera de 2014, no es que quepa mucha discusión respecto a los hechos, ni mucho menos. Tras varios meses de obstrucciones palestinas en las conversaciones de paz, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, las dinamitó al firmar un acuerdo de unidad con Hamás. A continuación, sumó a ese despropósito ignorar sus obligaciones conforme a lo establecido en los Acuerdos de Oslo y dirigirse a Naciones Unidas en un vano intento de lograr el reconocimiento de la independencia palestina ante dicho organismo internacional. Obama y Kerry decidieron pasar por alto todas esas acciones y culparon de todo a Netanyahu, clara señal de su desprecio por el primer ministro y por su país.

Pero incluso Livni, que desprecia a Netanyahu y está tratando de derrotarlo en las elecciones legislativas de este mes, declaró al New York Times el año pasado que fueron los palestinos quienes echaron por la borda cualquier posibilidad de paz al bloquear las conversaciones en momentos decisivos. Dado que la propia Autoridad Palestina rechazó ofertas de paz que incluían la independencia de casi toda la Margen Occidental, Gaza y parte de Jerusalén en 2000, 2001 y 2008, no es que ello suponga una sorpresa. La cultura política de los palestinos hace que para Abás resulte imposible reconocer la legitimidad de un Estado judío, independientemente de dónde se sitúen sus fronteras.

Pero, pese a todos estos hechos, los norteamericanos siguen refiriéndose al intransigente Abás como a un campeón de la paz, y a Netanyahu como a un obstáculo para ella. Este documento indispondrá al primer ministro con su electorado de derechas, pero desmonta la versión de que se opone a la paz. Estas recientes pruebas, publicadas la semana pasada en Yediot Aharonoth, muestran que el mandatario israelí les dijo a los palestinos que estaba dispuesto a llegar hasta donde la Administración estadounidense le había estado exigiendo en lo relativo a fronteras, asentamientos y a Jerusalén. Pero, como ya había sucedido tres veces, la AP no quiso la paz, ni siquiera en los términos que pretendía Obama. ¿Por qué? El nacionalismo palestino sigue estando indisolublemente unido al rechazo de un Estado judío bajo cualquier condición que permita su supervivencia. Hasta que eso cambie, la paz seguirá siendo un sueño.

Por eso, la próxima iniciativa de paz de Obama fracasará tan miserablemente como la última. Cuando lo haga, el presidente culpará de ello a Netanyahu o a quien esté en el poder en Israel. Pero será mentira, igual que lo fue en 2014.

© Versión original (inglés): Commentary
© Versión en español: elmed.io