Contextos

Beneficios para Occidente de la guerra en Siria

Por Daniel Pipes 

Bashar al Asad.
"La guerra civil siria ha beneficiado por el momento a Occidente: ha enfrentado a extremistas suníes contra extremistas chiíes, ha debilitado a los Gobiernos de Irán y Siria, ha dañado a las organizaciones terroristas Hezbolá y Hamás, ha provocado que el perverso Gobierno del AKP turco se tambalee por primera vez en sus 10 años de existencia y ha creado problemas a Moscú en Oriente Medio"

En su artículo ”La guerra civil musulmana, Bret Stephens, del Wall Street Journal, se muestra en desacuerdo con mi posición respecto al conflicto sirio. Describe la postura que sostengo de la siguiente forma:

Si los combatientes de Al Qaeda quieren matar a los de Hezbolá,  y los combatientes de Hezbolá quieren devolverles el favor, ¿quién en su sano juicio querría interponerse en su camino? (…) Si una rama del islam quiere estar en guerra con otra durante unos cuantos años –o décadas–, tanto mejor para el mundo no islámico. Las masas de víctimas civiles en Alepo o en Homs son su tragedia, no la nuestra. No nos implica moralmente. Y probablemente nos beneficie estratégicamente, en no menor medida, al desviar de Occidente las energías yihadistas.

Equivocado en todos los aspectos.

¿Por qué equivocado y en qué aspectos? De hecho, Stephens señala sólo uno: retrocede a la guerra irano-iraquí de los años 80 y sostiene que perjudicó tanto a los intereses como a la autoridad moral de Occidente. Evalúa así su impacto:

Es cierto que el precio del crudo descendió enormemente casi cada año de la guerra, pero eso sólo sirve para demostrar lo débil que es la correlación entre las tensiones en el Golfo Pérsico y el precio del petróleo. Por lo demás, los 80 fueron los años de la guerra contra los petroleros en el Golfo, incluido el ataque iraquí al ‘USS Stark’; de los rehenes en el Líbano; del nacimiento de Hezbolá, con sus atentados  suicidas contra el cuartel de los marines y la embajada americana de Beirut. Irak invadió Kuwait menos de dos años después del final de la guerra. Irán emergió de ella con todo su fervor revolucionario intacto, así como con un renovado interés en el desarrollo de armas nucleares. En resumen, una larga guerra intraislámica no hizo a nadie más seguro, rico o sabio.

Stephens considera que la lucha dejó a Occidente un estigma moral.

Estados Unidos aceptó a Sadam Husein como contrapeso de Irán, y después trató de ofrecer insistentemente armas secretas a Irán a cambio de la liberación de rehenes norteamericanos. Mientras patrullaba el Estrecho de Ormuz, el USS Vincennes abatió sobre el Golfo por error un avión de pasajeros iraní, causando la muerte de 290 civiles.

Y concluye que

la falta de acción sólo proporciona un refugio moral cuando no hay posibilidad de actuar.

Comenzaré mi réplica alabando a Bret Stephens como a uno de los mejores analistas de política exterior, lo felicité recientemente por ganar el premio Pulitzer. Me gusta y respeto sus puntos de vista. Dicho esto, ésta es mi respuesta:

1. La guerra irano-iraquí de 1980-88 y la guerra civil siria se diferencian en un aspecto decisivo. La primera afectaba directamente al centro energético mundial, la segunda no. La guerra irano-iraquí amenazaba la economía global, el conflicto sirio no.

2. Stephens se centra en desventajas relativamente menores de la guerra irano-iraquí. Visto con la perspectiva de un cuarto de siglo, el conflicto tuvo el beneficio fundamental de debilitar a ambos contendientes. Jomeini gozó de gran influjo entre los musulmanes a comienzos de la guerra, pero perdió poder hacia el final; ni un solo país más sufrió una revolución islámica de inspiración iraní, y el muy temido efecto dominó se diluyó. De igual modo, el Irak de Sadam Husein nunca se recuperó de los terribles efectos de la guerra con Irán; pese a ser aún lo suficientemente poderosas para conquistar un Kuwait sin defensas en 1990, sus fuerzas no fueron rival para las tropas encabezadas por Estados Unidos en 1991 y 2003.

3. También la guerra civil siria ha beneficiado por el momento a Occidente: ha enfrentado a extremistas suníes contra extremistas chiíes, ha debilitado a los Gobiernos de Irán y Siria, ha dañado a las organizaciones terroristas Hezbolá y Hamás, ha provocado que el perverso Gobierno del AKP turco se tambalee por primera vez en sus 10 años de existencia y ha creado problemas a Moscú en Oriente Medio. De forma más amplia, una región que amenaza continuamente al resto del mundo ha estado tan centrada en sus propios problemas que su capacidad de causarlos a los demás se ha reducido.

4. En cuanto a la cuestión moral: estoy completamente de acuerdo con Stephens en que quienes tenemos los medios para ello debemos ayudar a quienes lo necesitan. Pero ¿realmente cree que una victoria de los rebeldes islamistas o del Gobierno de Asad, dados sus horribles historiales en el campo de batalla, significaría una mejora en las condiciones de vida de los civiles? Sugiero en cambio que las potencias occidentales empleen su influencia para sacar a las fuerzas combatientes de las zonas pobladas.

La lucha que se libra en estos momentos beneficia a quienes nos encontramos fuera de Oriente Medio. Ojalá debilite a ambos combatientes, mientras nuestros Gobiernos toman medidas significativas para ayudar a los civiles atrapados en medio del fuego cruzado.

Middle East Forum