Revista de Prensa

Basta de contemporizar con Hezbolá

 

Logo de Hezbolá.

Toby Dershowitz y Benjamin Weinthal, de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), instan a la Unión Europea a que deje de hacer distingos entre una supuesta ala política y otra militar y considere a Hezbolá como un todo –que es lo que hace la propia organización terrorista chií libanesa de obediencia iraní– y actué en consecuencia en el marco de la lucha contra el terrorismo.

La UE debe (…) reconocer, como hace la propia Hezbolá, que [ésta] no está dividida en una ‘ala’ política y otra militar (…) Las actividades relacionadas con la financiación del terrorismo y su rol fundamental en la guerra siria deberían bastar para que la UE deporte a los miembros de Hezbolá presentes en sus 28 países. Todo aquello que no sea una completa designación [de Hezbolá como organización terrorista] permitiría a Hezbolá seguir reuniendo fondos y operar por medio de sus organizaciones pantalla.

(…) Si Europa preserva el statu quo (…) lo hará poniéndose en peligro. La seguridad europea seguirá puesta en riesgo. Y Hezbolá recibirá el mensaje de que Europa está muy lejos de combatir el terrorismo en serio.

En esta pieza, Gashén Charbel, redactor jefe del diario Asharq al Awsat, pide al primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, que impulse un proceso de reconstrucción de su país basado en la unidad y la colaboración entre los distintos grupos étnicos y religiosos que lo componen.

A fin de impedir el resurgir del ISIS, o el nacimiento de un grupo tan peligroso o más que el ISIS, Abadi debe convertir la victoria en Mosul en una oportunidad de erigir un Estado iraquí sobre la base de la reconciliación y la colaboración; una base que trascienda las consideraciones sectarias y confesionales.

La liberación de Mosul no es suficiente. Irak debe recuperar su unidad y sus instituciones, su libertad de decisión y [el control de] sus fronteras. Irak no es un país periférico, ni geográfica ni históricamente hablando.

El ingeniero Ezequiel Doiny aboga por alterar radicalmente el statu quo en el Monte del Templo y confiar la custodia de los santos lugares musulmanes del lugar a árabes israelíes de probada lealtad a Israel.

Ni Jordania ni la Autoridad Palestina debería tener parte en el control de Al Aqsa. Una asociación de árabes israelíes que disfruten de los privilegios aparejados a la ciudadanía israelí debería nombrar a un imán que gestione la mezquita (…) en lugar del ‘Waqf’ antiisraelí. A los árabes israelíes, que lamentablemente han demostrado esta semana albergan terroristas y desleales en su seno, debería dárseles una oportunidad: o sustituir el ‘Waqf’ con un imán amigo de Israel o poner en riesgo los beneficios de su ciudadanía israelí.

¿Por qué deberían los árabes israelíes seguir disfrutando de los beneficios de seguir viviendo en Israel mientras apoyan a un ‘Waqf’ que llama a su destrucción?