Revista de Prensa

Atención a Al Qaeda

 

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Daveed Gartenstein-Ros, de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), advierte en este artículo de que, si bien el Estado Islámico parece estar viviendo una fuerte crisis, la organización fundada por Osama ben Laden y responsable del peor ataque terrorista de la historia (11-S) ha cobrado nuevos y letales bríos.

El surgimiento del EI dio a Al Qaeda la oportunidad de pasar inadvertida en el radar del contraterrorismo y la contrainsurgencia, mientras los recursos gubernamentales se destinaban desproporcionadamente [a combatir al EI]. Además, Al Qaeda ha sido capaz de un ‘cambio de marca’, (…) y se muestra a sí misma como una alternativa moderada a la barbarie sin igual del EI.

Puede que siga habiendo trágicos ataques sangrientos en lugares como París, Bruselas o Estambul, pero la red del EI está perdiendo fuerza. Al Qaeda no. Ha sobrevivido al desafío del EI y tiene una red de militantes que gana adeptos.

Debemos acelerar el colapso del EI (…), pero lo más importante es mirar más allá.

Al Qaeda, nuestro primer enemigo yihadista, puede que sea más fuerte que nunca.

Olli Heinonen, asesor científico de la FDD, pone de relieve los puntos débiles del acuerdo nuclear suscrito por las potencias mundiales con la República Islámica, que pueden aprovechar los ayatolás para dar rienda suelta a sus peores intenciones.

Las restricciones impuestas a las actividades de Irán bajo el Plan Integral de Acción Conjunta frenan el programa nuclear de Teherán entre ocho y 15 años. Las restricciones más importantes (…), sin embargo, desaparecen con el tiempo, dejando a Teherán con un programa nuclear de tamaño industrial [de transformación inmediata en un programa militar].

  • (…) como mínimo, Bruselas debería aplicar a Irán los mismos baremos de seguridad y no proliferación que a Japón. Reforzar esos baremos es el curso de acción responsable, salvaguarda el acuerdo de cooperación y requiere a la República Islámica que se comporte como una potencia nuclear responsable.

La Financial Action Task Force (FATF), la agencia norteamericana que sienta las bases de la lucha financiera contra el terrorismo, ha rechazado eliminar a Irán de su lista negra. Mark Dubowitz y Toby Dershowitz, de la FDD, explican por qué.

(…) Irán ha seguido apoyando a grupos terroristas [como] Hezbolá, la Yihad Islámica Palestina y Hamás (…) en todo Oriente Medio. Proporciona apoyo directo al régimen sirio a través de la Guardia Revolucionaria y Hezbolá, y armas, financiación y entrenamiento a combatientes extranjeros chiíes [que combaten del lado del dictador] Bashar al Asad, [en una guerra] que ha matado a casi medio millón de personas.

(…) Con el acuerdo nuclear, Irán verá levantadas dentro de cinco años las sanciones sobre armas convencionales, y en ocho años las de misiles balísticos (…) Las restricciones nucleares comenzarán a desaparecer en ocho años, haya o no renunciado [Teherán] a su ambición de [dotarse de] armamento nuclear. (…) Irán debe seguir en la lista negra hasta que cese su implicación en ilícitos financieros. Los banqueros deberían tener cuidado en acercarse demasiado, demasiado rápido, a un país con un abultado historial de delitos financieros.