Contextos

Así se fraguó el ataque de EEUU contra las fuerzas de Asad

Por Michael Warren 

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"Parece que, este martes, el presidente Trump se vio asaltado por la realidad luego de que el hombre fuerte de Siria, Bashar al Asad, lanzara un ataque con armas químicas contra sus propios súbditos"

Parece que, este martes, el presidente Trump se vio asaltado por la realidad luego de que el hombre fuerte de Siria, Bashar al Asad, lanzara un ataque con armas químicas contra sus propios súbditos. ¿Resultado? El régimen de Asad –y, en concreto, la base aérea del centro de Siria desde la que fue lanzado el ataque– probó una dosis de realidad a primeras horas de este viernes. “He ordenado un ataque militar sobre la base aérea siria desde donde se lanzó el ataque químico”, dijo el presidente Trump en una declaración a la prensa el jueves por la noche. “Atañe a los intereses vitales de la seguridad nacional de los Estados Unidos impedir la difusión y el uso de armamento químico”.

Sin duda, a Trump le perturbaron los detalles del ataque, en el que numerosos sirios –niños incluidos– quedaron desfigurados o perdieron la vida. “Al emplear un agente nervioso letal, Asad destrozó las vidas de hombres, mujeres y niños inermes”, dijo el presidente el jueves. “Para muchos, fue una muerte lenta y brutal. Incluso niñas preciosas fueron cruelmente asesinadas en ese ataque salvaje. Ningún hijo de Dios debería sufrir jamás un horror así”.

Cómo se decidió el ataque

El miércoles por la tarde, el Consejo de Seguridad Nacional (CSN), presidido por Trump, celebró una reunión en la Casa Blanca para discutir cómo debía responder EEUU a Bashar al Asad. Sólo un par de horas antes, en una conferencia de prensa en el Rose Garden, Trump había denunciando con dureza el ataque químico de Asad sobre su propio pueblo. “Ahora tengo una responsabilidad, y con gran orgullo la asumiré”, dijo.

El plan del Pentágono, que presentó en la reunión del miércoles James Mattis, secretario de Defensa –y excomandante del Mando Central–, era lanzar una lluvia de misiles Tomahawk sobre la base aérea desde la que el régimen de Asad lanzó el ataque. Si hubo algún desacuerdo en el seno del equipo de seguridad de Trump, nadie lo verbalizó. “Todo el mundo estuvo de acuerdo en que esa era la opción que se quería”, dijo un alto cargo de la Administración conocedor de los pormenores de la reunión.

Así las cosas, en la mañana del jueves varios miembros del equipo de seguridad nacional acudieron a la Casa Blanca a trabajar pensando que el ataque era inminente. Pero sólo un reducido número de altos cargos –el presidente Trump, Mattis, el Secretario de Estado Tillerson y el consejero de Seguridad Nacional McMaster entre ellos– tenían conocimiento de que se iba a producir en la noche de ese mismo día.

Poco más de 24 horas después de la reunión del CSN, dos destructores de la US Navy emplazados en el Mediterráneo lanzaron 59 tomahawks contra la base de Shayrat, que impactaron sobre “aeronaves, depósitos de armas, sistemas de defensa y radares”, según una declaración del Pentágono. Parece que no hubo víctimas inmediatas ni entre las fuerzas sirias ni entre las de Rusia, aliada de Asad.

Las fuerzas rusas fueron informadas del ataque con antelación por medio del canal de prevención de conflictos establecido”, indicó el Pentágono en su declaración. “Los planificadores norteamericanos tomaron precauciones para reducir el riesgo para el personal sirio o ruso de la base”.

El secretario de Estado, Rex Tillerson, y el consejero de Seguridad Nacional, H. R. McMaster, comentaron a la prensa el jueves por la noche que el Gobierno ruso no había sido contactado antes del ataque. Tampoco se espera que el presidente Trump hable con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, este viernes.

Públicamente, los rusos respaldaron la increíble explicación que dio el régimen de Asad sobre el ataque del martes: el grupo anti Asad Frente Al Nusra había conseguido introducir de contrabando en el país un cargamento de armas químicas y las fuerzas de Asad habían liberado el gas nervioso al tratar de destruir la munición del enemigo. Según una fuente de la Administración Trump, en comunicaciones diplomáticas privadas los rusos sostuvieron esa risible excusa, lo que por lo visto indignó a los funcionarios americanos e impulsó a la Administración a actuar.

© Versión original (en inglés): The Weekly Standard
© Versión en español: Revista El Medio