Revista de Prensa

Asad y el Nobel de la Paz: "Me lo tendrían que haber dado a mí"

 

"El primer ministro israelí calificó de "error histórico" una hipotética reducción de la presión internacional sobre el régimen de los ayatolás"

En una entrevista con su altavoz Al Ajbar, el dictador sirio, iniciador de una guerra civil que ha costado la vida a más de 100.000 personas, y generado 2 millones de refugiados y 5 millones de desplazados, se permitió bromear sobre sus condiciones para hacerse con el célebre galardón, que este año ha ido a parar a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, emnpeñada, por ejemplo, en destruir el arsenal químico del propio Asad.

El atentado se produjo ayer en la ciudad de Darkush, situada en la provincia noroccidental de Idlib, cerca de la frontera turca. Se teme que la cifra de víctimas mortales aumente, dada la gravedad de algunos heridos.

La explosión tuvo lugar en un mercado de la ciudad, actualmente bajo control de las fuerzas rebeldes.

La petición ha sido transmitida al presidente norteamericano en una carta en la que, junto a otros ocho senadores, demócratas y republicanos, el exrival de Obama propone suspender las sanciones económicas que pesan sobre Teherán a cambio de que la República Islámica paralice su programa de enriquecimiento de uranio.

Entre los firmantes de la propuesta aparecen también dos influyentes demócratas, Bob Menéndez y Chuck Schumer, así como el republicano Lindsey Graham.

El primer ministro israelí se mostró así de tajante con motivo de la apertura del nuevo periodo de sesiones de la Knéset, y calificó de “error histórico” una hipotética reducción de la presión internacional sobre el régimen de los ayatolás.

Los hechos tuvieron lugar en la prisión de Illan, en el oeste del país, cuando los familiares del preso, condenado a la horca, lanzaron una granada de mano en el momento en que iba a tener lugar la ejecución. Veintiocho personas resultaron heridas.

Arsalá Jamal, gobernador de la provincia de Logar (este), ha sido asesinado esta mañana al hacer explosión una bomba en la mezquita en la que ofrecía un discurso para celebrar la festividad musulmana del Eid al Ahda.

En el atentado terrorista, el quinto cometido contra Jamal, han resultado heridas otras quince personas, cinco de las cuales se encuentran en estado crítico.

Jamal era un estrecho colaborador del presidente Karzai, en cuyo gabinete sirvió como ministro.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos afirma que el grupo que está detrás del secuestro es el Estado Islámico de Irak y Levante, afiliado a Al Qaeda, que retiene a los otros tres cooperantes que capturó ayer cerca de la ciudad de Saraqueb.