Revista de Prensa

Alerta internacional por el programa nuclear iraní

 

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"El Estado Islámico, al contrario que otros movimientos totalitarios surgidos a lo largo de la Historia, no esconde sus atrocidades sino que las muestra a todo el mundo utilizando las nuevas tecnologías"

Con el 30 de junio en el horizonte como fecha tope para alcanzar un acuerdo, un documento interno de la Organización Internacional para la Energía Atómica pone de relieve que Teherán podría estar probando armas atómicas a espaldas de los organismos de supervisión.

Irán sostiene que sus investigaciones con energía nuclear sólo están destinadas a la producción de energía eléctrica. Sin embargo, las evidencias de un posible uso bélico se acrecientan con el paso del tiempo.

El informe confidencial de la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA) (…) dice que Teherán continúa negándose a cooperar plenamente en dos áreas de investigación del organismo que, en principio, debería haber aportado en agosto del año pasado.

“Irán no ha proporcionado explicación alguna que permita a la Agencia clarificar el resultado de las medidas prácticas”, dice la OIEA, en referencia a las alegaciones de pruebas explosivas y otras actividades que podrían ser utilizadas para desarrollar bombas atómicas.

Diplomáticos occidentales contemplan esta actitud como un indicador de la falta de voluntad de Irán de cooperar plenamente hasta que las medidas sancionadoras hayan sido rebajadas en las conversaciones con EEUU, Rusia, China, Francia, Alemania y Gran Bretaña.

El experto en seguridad y terrorismo islamista Peter Bergen ofrece aquí su punto de vista sobre la aparente falta de sentido de las acciones del grupo yihadista liderado por Al Bagdadi. El Estado Islámico, al contrario que otros movimientos totalitarios surgidos a lo largo de la Historia, no esconde sus atrocidades sino que las muestra a todo el mundo utilizando las nuevas tecnologías. Según Bergen, el EI no puede ser analizado como si fuera un grupo terrorista racional, sino desde la perspectiva apocalíptica que sus integrantes han asumido. De hecho, su revista, Dabiq, toma el nombre de la ciudad Siria donde según el profeta Mahoma tendrá lugar la terrífica batalla final.

Vivimos en un mundo crecientemente secularizado, lo que dificulta que nos tomemos seriamente las profundas creencias religiosas de los demás. Para muchos de nosotros la idea de que el fin de los tiempos llegará con una batalla entre ‘Roma’ y el Islam en la oscura ciudad siria de Dabiq es tan absurda como la creencia de los mayas de que sus sacrificios podían influir en los acontecimientos futuros.

Mas para el EI, la profecía de Dabiq es terriblemente seria. Miembros del EI creen que están en la vanguardia de una guerra religiosa, cuya victoria Alá ha determinado que corresponderá a las fuerzas del verdadero islam.

Ramón Mestre refiere en el El Nuevo Herald las consecuencias que, a su juicio, va a tener la toma del poder por los huzis, una tribu chií aliada de Irán.

Al Qaeda de la Península Arábiga (AQPA), el principal grupo terrorista islamista que opera en el Yemen, se responsabilizó de los atentados de París y es una de las organizaciones más activas en un país azotado por la pobreza y sumido en el caos político. La Administración Obama asegura que los huzis son una fuerza moderada que seguirá permitiendo las operaciones del Ejército estadounidense contra los terroristas, pero ¿es esto realmente así?

Algunos oficiales de la Administración Obama pretenden restarle importancia al posible impacto negativo de la turbulencia yemení sobre la lucha contra AQPA. En un derroche de optimismo peligroso, nos aseguran que las operaciones antiterroristas continuarán a pesar del golpe Houthi y a pesar de que los Houthis han montado una campaña apasionada contra el uso de los drones estadounidenses en Yemen. Estos funcionarios también nos dicen que el grupo es “más moderado de lo que parece”.

Me temo que son unos ilusos que manejan un concepto incoherente de lo que constituye la ‘moderación’. Para empezar, los Houthis reciben apoyo financiero y militar del Irán ayatólico, la antítesis de la moderación. Esto no lo altera la alianza coyuntural de Irán con Estados Unidos en la guerra contra ISIS. Por otra parte, en la consigna de los Houthi sobresalen las expresiones “muerte a América, muerte a Israel, maldición a los judíos”. Vaya moderación. Los Houthi serán enemigos de Al Qaeda por razones confesionales pero no son potenciales aliados de los Estados Unidos. Tampoco serán capaces de gobernar un Yemen que está en camino de convertirse en una importante base del terrorismo islámico que incluye a ISIS.

El caos político existente en Libia no ha dejado de agudizarse desde la caída del dictador Gadafi, en 2011. En la actualidad hay dos principales grupos combatientes: el del exgeneral Halifa Haftar, que cuenta con el apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente, y Fayer Libia, la organización próxima a los movimientos yihadistas que controla desde hace un año la capital del país y ha impuesto un Gobierno paralelo. La posibilidad de una intervención internacional para imponer el orden, asegura el argentino La Nación, no es algo que esté ya en manos de los libios.

Con la ejecución de los cristianos egipcios, el Estado Islámico “quiere demostrar al público jihadista que su rama en Libia ya está desarrollada y que es la más potente de todas las filiales del grupo fuera del territorio sirio-iraquí”, considera Romain Caillet, experto en movimientos jihadistas.

La expansión del grupo jihadista preocupa profundamente a los países vecinos de Libia, como Egipto y Túnez, y también a otros países africanos, como Níger y Chad, que recientemente consideraron “indispensable” una intervención militar internacional en Libia.

En la otra orilla del Mediterráneo, Italia también se mostró preocupada por el avance en suelo libio del grupo terrorista, por verse expuesta a la situación en su antigua colonia. Pero las primeras reacciones oficiales a favor de una intervención han sido atemperadas por el primer ministro Matteo Renzi, partidario de la “prudencia”.