Revista de Prensa

Al Yazira, un test para la democracia israelí

 

Logo de Al Yazira.

En este artículo para Israel Hayom, Annika Hernroth-Rothstein critica el antisemitismo y la israelofobia de que hace gala la emisora catarí pero se muestra rotundamente en contra de su clausura, pues considera que podría sentar un muy peligroso precedente.

Habiendo seguido las emisiones de Al Yazira tanto en inglés como en árabe, no tengo duda (…) de que produce material antisemita (…) y que mucho de lo que hace es ofensivo e irresponsable. Pero, por muy molesta que la encuentre, estoy firmemente en contra de su clausura, pues podría sentar un precedente que nos llevara por el mal camino.

(…)

A diferencia de sus vecinos, Israel tolera las voces que cuestionan su mera existencia. Y con cada voz que se le opone, el país se fortalece y se gana en resiliencia.

Israel no es un país que adopte leyes nuevas para sancionar ideas periclitadas, sino uno comprometido con una serie de ideas fundamentales que velan por el pluralismo. Nadie dijo que fuera fácil (…), pero todos deberíamos estar de acuerdo en que, para el único Estado democrático de la región, la única manera viable de avanzar pasa por que haya más y no menos libertad.

La abogada israelí Nitsana Darshan-Leitner arremete contra el gerifalte palestino, que no ceja de hablar de Israel en los peores términos pero que, ahora que tiene graves problemas de salud, está dispuesto a confiar su vida al sistema sanitario del Estado que se afana por dinamitar.

Erekat no es el único que denuncia los crímenes de Israel mientras se beneficia de los avances técnicos y médicos que ha dado Israel al mundo. El venerado científico Stephen Hawking es otro, y utiliza su sistema de comunicación, desarrollado por Israel, para apoyar el boicot a la entidad sionista. Pero esta última hipocresía de la OLP es alucinante.

Nadie piense que los problemas de salud han hecho más humilde a Erekat, o rebajado sus sentimientos antiisraelíes. Sigue arremetiendo contra nosotros a diario y, si se recupera, tiene toda la intención de seguir tratando de destruir el Estado judío. (…)

Si los médicos israelíes van a dar algún tipo de tratamiento a Erekat, quizá puedan implantarle algo de decencia, honestidad y respeto por uno mismo.

Mashari Alzaydi sostiene en esta pieza que Qatar está ganando la batalla mediática en el conflicto que le enfrenta a Arabia Saudí, Egipto, Baréin y Emiratos.

Los medios que sirven a los intereses de Qatar, sea directa o indirectamente, sean árabes o no, musulmanes o no, están trabajando a toda máquina en esta guerra mediática (…) para apartar a la gente del meollo de la cuestión. Una legión de defensores que incluye a la Hermandad [Musulmana], a los seguidores de Jomeini y a izquierdistas ayudan a esos medios no por amor a Doha sino porque odian a Riad, El Cairo, Abu Dabi y Manama.

La esencia del problema (…) es la contribución de Doha a la financiación del terrorismo y el extremismo y a la perturbación de la seguridad y la armonía social en otros países, no sólo en los cuatro [que han decidido boicotrarla], Arabia Saudí, Emiratos, Baréin y Egipto, sino en Libia y Yemen, por ejemplo.

(…) ¿Están fracasando los medios de esos cuatro países a la hora de exponer esta situación a las audiencias occidentales y de otros lugares?