Revista de Prensa

¿Ahmadineyad, el retorno?

 

Mahmud Ahmadineyad.

El expresidente iraní cuenta con un número cada vez mayor de seguidores que quieren su vuelta a la política activa. HOMA, acrónimo en persa de “Los Partidarios de Mahmud Ahmadineyad”, es también el nombre de un periódico online que inició la pasada semana su andadura, precisamente el día en el que Ahmadineyad cumplió 58 años.

Según Amir Mohebian, un importante analista político, el intento de Ahmadineyad de volver al poder es obvio, dado que “espera tranquilamente las condiciones favorables y ocasionalmente prueba cómo está el agua”.

Sus viajes a provincias son una señal.

Además de viajar mucho del norte al sur de Irán, Ahmadineyad celebró el fin del Ramadán visitando Talegan con los miembros de las familias de los cuatro ‘mártires’ de la guerra Irán-Irak, en un viaje que, de acuerdo con una agencia de noticias, estuvo coordinado por la Fuerza Quds, la formidable rama internacional de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

En abril, Ahmadineyad descartó la posibilidad de volver a la política, pero muchos de sus partidarios opinan diferente y están incansablemente organizando e insistiendo en su retorno. Forman un grupo heterodoxo. Los cuadros jóvenes gestionan muchos blogs y cuentas en las redes sociales. Provocan controversia por sus ocasionales mezclas de islamismo y un discurso antirricos y antisistema; muchos han estado en prisión por sus actividades. Sus objetivos no son solamente los reformistas, sino muchos de los conservadores tradicionales.

Qatar es uno de los países árabes que forman parte de la coalición internacional contra el Estado Islámico (EI), lo que no le impide seguir protegiendo a numerosas organizaciones islamistas, como los talibanes afganos, Hamás o el Frente Islámico de Salvación de Argelia. En este artículo para la agencia Reuters, Amena Baker ofrece una explicación sobre este doble juego del emirato.

Diplomáticos y analistas dicen que [el doble juego de Qatar] muestra dos cosas: en primer lugar, la decisión de Qatar de unirse a las hostilidades [contra el Estado Islámico] es una respuesta pragmática a la presión de sus colegas árabes del Golfo, que le han reprendido por dar apoyo a los islamistas durante las revueltas de la Primavera Árabe. En segundo lugar, dicen los diplomáticos, las reticencias de Qatar (…) sugieren la cautela con la que quiere preservar su influencia entre las fuerzas islamistas, a las que considera el futuro a largo plazo.

Tres años después del inicio de la Primavera Árabe, Oriente Medio está experimentando un rechazo hacia el islam político y Qatar está moderando sus políticas. Haciendo eso, expone todavía más la naturaleza contradictoria de su estrategia.

En este reportaje de la página en español de la BBC un joven sirio de 13 años actualmente residente en Turquía y que se hace llamar Abu Hatab, con ropa de camuflaje y un pasamontañas explica al periodista cómo se entrena para formar parte del grupo terrorista islamista y qué es lo que quiere hacer con su vida en el futuro.

“No puedo evitar que quiera pelear”, asegura [la madre]. “La guerra hace que los niños crezcan rápido. Quiero que se convierta en un futuro líder, en un emir”.

Su voz crece en intensidad, sus ojos se achican de rabia debajo del pañuelo que utiliza para cubrir su cara.

“No me daría pena que matara occidentales. Me da vergüenza que mis otros hijos estén trabajando pacíficamente para grupos de la sociedad civil, deberían alzarse en armas”.

¿Cómo se sentiría si muere por Estado Islámico?

Hace una pausa. “Estaría tan feliz”, me responde. Y se pone a llorar.