Revista de Prensa

¿Afronta Turquía una amenaza existencial?

 

Bandera de Turquía.

Sí, viene a decir el analista Taha Akyol. Pero no serían las que airea el islamista Recep Tayyip Erdogan sino, precisamente, el islamismo de un Recep Tayyip Erdogan decidido a desoccidentalizar el país.

Los años en que el AKP se ufanaba del auge de Turquía fueron los años en que Turquía se estaba adaptando a los parámetros de la Unión Europea (…)

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El Gobierno debe comprender que la degradación de la democracia, la ley y el orden provoca problemas domésticos y tiene consecuencias internacionales.

A fin de crear un Estado que haga que la gente esté orgullosa de alinearse bajo su bandera, es esencial abrazar la democracia occidental, afianzada en la ley y el orden. Eso es lo que aún necesita materializarse en Turquía.

El excomandante de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) Guerson Hacohen afirma que las realidades sobre el terreno han cambiado dramáticamente y que la instauración de un Estado palestino en la Margen Occidental sería la peor amenaza existencial para el Estado judío.

La mayor amenaza para la existencia de Israel no son las milicias chiíes presentes en los Altos del Golán ni el Irán nuclear, que son de naturaleza física y militar. Es la instauración de un Estado palestino bajo los parámetros fijados por Clinton, que implicaría la división de Jerusalén y la retirada de Israel a las líneas de 1967. (…)

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El nuevo desafío que representan Hezbolá y Hamás, junto con la presencia de milicias chiíes en Siria (…) que no serán desalojadas mediante una intervención de las superpotencias, requiere una reevaluación del riesgo potencial que entraña [para Israel] un Estado palestino. Si, a tenor de las realidades que se están desarrollando, Israel dejara de controlar el Valle del Jordán, fuerzas milicianas podrían sortear los radares internacionales y penetrar hasta zonas urbanas próximas a Jerusalén, Kfar Saba y Netanya.

Kenneth Bandler, del American Jewish Committee, vierte duras críticas contra el rais, al que acusa de dejar pasar todas las oportunidades de lograr la paz con Israel sin haber obtenido nada sustancial a cambio.

La cuestión que ha de afrontar el octogenario presidente de la Autoridad Palestina es si va a encontrar una manera de alcanzar la paz con Israel mediante negociaciones o si sigue en el atasco diplomático [del reconocimiento del Estado palestino sin negociar con Israel], en el círculo vicioso del que no tiene la capacidad ni la voluntad de salir. Por desgracia, ya está claro que esto último es su elegido legado para su pueblo.

A sus 82 años, Abás debería analizar qué es lo que ha conseguido para su pueblo. De ninguna de las maneras está más cerca de un acuerdo comprehensivo con Israel; además, [los palestinos] están profundamente divididos, con Hamás controlando firmemente Gaza desde que, hace más de una década, el grupo terrorista expulsara violentamente a Abás y a su partido Fatah del territorio costero. El más reciente acuerdo de reconciliación entre Hamás y Fatah afronta los mismos obstáculos, derivados de los distintos objetivos de las partes, que acabaron con los anteriores.