Contextos

Actos de guerra que no deben ser ignorados

Por Max Boot 

Barack Obama.
"Hacer frente a los matones no sólo es moralmente correcto: también lo es en términos estratégicos"

El domingo por la noche, mientras los estadounidenses estaban atónitos por el espectáculo del segundo debate presidencial, se produjeron unos acontecimientos frente a la costa del Yemen que nos recuerdan el tipo de desafíos con que debe lidiar un presidente. Dos misiles balísticos fueron disparados contra un destructor estadounidense en aguas internacionales desde la parte de Yemen controlada por los huzis, una milicia que cuenta con la ayuda de Irán. Los misiles no llegaron a impactar contra el USS Mason, aunque se desconoce si tenían algún defecto o si el navío se defendió con su sistema de defensa antimisiles.

Por lo general, los buques de guerra estadounidenses no son atacados. Cuando lo son, se considera un acto de guerra. Así que alguien ha cometido un acto de guerra contra Estados Unidos. El culpable inmediato parece ser el movimiento huzi, furioso con EEUU por apoyar un ataque que sufrió por parte de Arabia Saudí y Emiratos. Justo la semana pasada, un barco emiratí fue destruido en la misma parte de la costa yemení. Pero los huzis no son actores solitarios. Y no se fabrican sus propios misiles. Los obtienen de Irán. Eso indica que esto se podría ver como un acto de guerra de Irán contra Estados Unidos.

Es un incidente mucho más grave de lo que sugiere el modo en que se está tratando. De hecho, está siendo casi totalmente eclipsado por el furor por la campaña de Trump. No se debería permitir que la Administración Obama ignorara este hecho, si es que esa es realmente su intención.

“Un alto cargo de la Administración Obama” le dijo al Washington Post: “Nuestra máxima prioridad es la integridad y seguridad de los ciudadanos estadounidenses en el extranjero, y emprenderemos las acciones adecuadas para proteger a nuestros hombres y mujeres uniformados en la región”.

¿Pero qué acciones? La Administración querrá hacer lo menos posible por temor a un distanciamiento de Irán que pueda provocar que el acuerdo nuclear se vaya a pique. Eso es lo que predijimos los que nos opusimos al mismo: que se convertiría en una tapadera para las agresiones iraníes que EEUU no podría detener porque los mulás siempre podrían chantajearnos con la amenaza de reiniciar su programa nuclear. Pero si EEUU sigue ignorando las agresiones iraníes, el resultado será que la región se hundirá aún más en la discordia y saldrán reforzados los extremistas chiíes y suníes.

Convendría que Obama hiciera caso al senador Lindsey Graham, que ha pedido a la Administración que tome represalias “rápida y decididamente” y deje claro a los iraníes que se les van a pedir cuentas por los actos de sus peones. Responder bombardeando posiciones huzis sería la solución más simple pero no necesariamente la que podría provocar más daño a Teherán. Atacar a la fuerza aérea de Bashar Asad, un aliado más importante de Irán, lanzaría un mensaje aún más potente. También hay, por supuesto, un abanico de sanciones que se podrían aplicar.

Si es imperativo responder a la agresiones rusas, como el ciberataque contra el Comité Nacional Demócrata, también lo es responder a una agresión iraní como la de disparar misiles contra nuestros barcos. Dejar de castigar a estos regímenes predadores no nos conducirá a la paz. Sólo dará lugar a un conflicto mayor y más costoso en el futuro. Hacer frente a los matones no sólo es moralmente correcto: también lo es en términos estratégicos.

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio