Revista de Prensa

¿Acabará Abdalá como Mubarak?

 

Abdalá de Jordania

Mudar Zharan, secretario general de la Coalición Opositora Jordana, revela que la situación política en el reino hachemita es mucho más explosiva de lo que suele suponerse.

(…) las protestas contra el régimen tienen lugar cada viernes, a unos metros del palacio real. Esas protestas no son continuas, pero sí periódicas y probablemente aumentarán. Las protestas contra el presidente egipcio Hosni Mubarak comenzaron de la misma manera en 2004 y, 10.000 manifestaciones después, una huelga revolucionaria lo derrocó en 2011, justo el mismo año en que comenzaron las actuales protestas en Jordania.

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El cambio está llegando a Jordania. Podrá ser mañana por la mañana o dentro de cinco años, pero los hachemitas ya tienen un billete sólo de ida y ahora parece que están deliberadamente causando daño a los intereses jordanos, palestinos, americanos e israelíes.

Grant Rumley, de la Foundation for Defense of Democracies, cree que la cumbre de París sobre el conflicto palestino-israelí tiene su origen en el acuerdo nuclear con Irán. Los líderes palestinos, además, están encantados con el protagonismo creciente de Europa en este asunto, ante la retirada voluntaria de EEUU decretada por Obama.

Los orígenes de su estrategia para esta conferencia están en el acuerdo nuclear con Irán del pasado verano. En las conversaciones que dieron lugar a dicho acuerdo, los líderes palestinos vieron cómo los poderes mundiales firmaban juntos un acuerdo diplomático a pesar de las estruendosas objeciones de Israel. En noviembre de 2015, tres meses después de que fuera alcanzado el acuerdo, Mohamed Shtayeh, un alto funcionario de Fatah, veterano negociador, reclamó una conferencia similar citando las negociaciones nucleares como precedente. “Si hubo una Conferencia de Ginebra para Irán”, preguntó Shtayeh, “¿por qué no puede haber otra conferencia internacional para Palestina”?

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Los palestinos han visto claramente una ventana de oportunidad. Entre la decisión de la Unión Europea de etiquetar [de manera segregada] los productos fabricados en los asentamientos israelíes y el reconocimiento de varios Parlamentos europeos del Estado palestino, los líderes palestinos sienten una ola creciente de apoyo diplomático. Sumemos la renuencia de la Administración Obama a liderar el conflicto palestino-israelí en su último año y no es difícil ver por qué los palestinos piensan que nunca van a tener una mejor ocasión para internacionalizar su lucha que en 2016.

La cumbre de París para la resolución del conflicto palestino-israelí no parece que vaya a alcanzar el objetivo deseado porque, como explica Haim Shine, de la Jewish Agency for Israel, ninguna reunión de agentes internacionales puede sustituir a las conversaciones directas entre las partes.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, y el resto de líderes palestinos nunca se pondrán de acuerdo para comprometerse y reconocer a Israel como un Estado judío mientras su terquedad reciba el apoyo de tantos países en todo el mundo. Los que quieren realmente liderar un proceso de paz tendrán que hacer esfuerzos significativos para llevar de nuevo a Abás a unas conversaciones directas con Israel. (…) No hay duda de que esta última cumbre internacional fracasará y puede incluso que dé lugar a una nueva etapa de violencia.

No hay un sustituto real a las conversaciones directas entre israelíes y palestinos. Uno no puede resolver una disputa entre vecinos con coacción exterior. La paz se alcanza con integridad y sabiduría, no con la coerción y el engaño internacionales.