Revista de Prensa

Abás no cederá el control

 

Mahmud Abás.

Como su predecesor, Yaser Arafat, el rais parece estar convencido de que nunca morirá, razón por la cual trata de obstaculizar el nombramiento de nuevos candidatos a la presidencia de la Autoridad Palestina. Así lo cree el analista israelí Reuven Berko, que aventura lo que ocurrirá en la reunión inminente del Comité Central de Al Fatah y pide a Israel que aproveche la oportunidad que se le presenta.

En círculos israelíes se miran estas circunstancias, junto con la llegada de la nueva Administración estadounidense de Donald Trump, como una oportunidad de liquidar la opción del Estado palestino y desmantelar la Autoridad Palestina. Esos funcionarios creen que Israel debería evitar que se celebre la próxima reunión del Comité Central de Al Fatah, que requiere la presencia de unos 1.500 representantes de la Franja de Gaza, Siria, el Líbano y Jordania, revocando sus permisos de entrada a Judea y Samaria.

En la forma en que ellos lo ven, impedir la conferencia de Al Fatah desangrará a la organización, aumentará la discordia en sus filas y complicará la elección del nuevo presidente. Desde su punto de vista, si la conferencia (…) se celebra ahora y se elige en ella un vicepresidente para Abás, Israel seguirá siendo objeto de presión para el establecimiento de un Estado palestino que traerá de vuelta a millones de ‘retornados’ de la diáspora palestina (y no solo de los territorios palestinos), amenazará a Israel y Jordania y tomará el control de Gaza con la ayuda de Egipto (enemigo de Hamás).

La legitimidad de Abás llegó hace tiempo a su fin, y el contenido de su reloj de arena también se está agotando. Dado que el descontento y la división en torno al asunto de su sucesión ya existen en la OLP, la Autoridad Palestina y, principalmente, la propia Al Fatah, la elección probablemente se pospondrá hasta que muera el ‘rais’, con lo que las disputas y la división en facciones se convertirá en un caos permanente.

En vísperas del séptimo Congreso General del partido al que pertenece el presidente palestino, Mahmud Abás, Elliot Abrams, del Council on Foreign Relations, traza una radiografía de la otrora poderosa organización, que, según el autor, ha dejado de estimular a los palestinos.

¿Cómo ve la opinión pública palestina este congreso? Con grandes dosis de indiferencia, y en algunos casos con abierta hostilidad. Al Fatah no ha conseguido mejorar su estatus o imagen a ojos del pueblo en los últimos años (…) Además, Al Fatah y la Autoridad Palestina están enfrentados con los Gobiernos más importantes del mundo árabe, en parte a causa de la censura de Abás hacia su rival Mohamed Dahlán.

(…)

A pesar de su edad, Abás no tiene previsto soltar las riendas. (…) Mientras tanto, en la Margen Occidental, el sistema Autoridad Palestina-Organización para la Liberación de Palestina-Al Fatah se está volviendo más represivo, destruye la libertad de prensa y lanza a las fuerzas de seguridad contra los que percibe como enemigos. El apoyo popular, que ha sido bajo durante años, sigue declinando.

Benny Avni analiza en The New York Post la situación actual del conflicto sirio y esboza una posible estrategia para la próxima Administración estadounidense. Según Avnin, una de las claves para intervenir en Siria sin tropas terrestres es la colaboración con Turquía.

¿Qué hay de aliviar el sufrimiento de los civiles en lugar de alimentar ejércitos a uno u otro lado de la guerra civil? Sería más que caridad: reforzaría los intereses americanos.

El lunes, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, renovó su llamamiento a crear una zona de seguridad en el norte de Siria. Con cobertura aérea americana (y sí, tropas sobre el terreno en forma de fuerzas especiales americanas), dicha zona podría servir de refugio para los civiles sirios asediados.

También podría conducir a una futura y más estratégica reorganización de Siria supervisada por EEUU, como una confederación independiente de suníes, alauíes y kurdos sin Estado.

Sí, es complicado. Turquía está más interesada en luchar contra nuestros aliados kurdos que contra el ISIS o Hezbolá. Pero no podremos apoyarnos en Turquía (o en nuestros aliados árabes) para hacer lo correcto en su región a menos que estemos presentes en ella.