Contextos

A propósito de esos 'moderados' de Irán

Por Julián Schvindlerman 

Hasán Ruhaní, presidente de Irán.
"Gran parte de la prensa mundial se mostró encantada con los recientes resultados electorales en Irán, país en el que no existe la democracia. El Consejo Guardián, la mitad de cuyos doce ayatolás son designados a dedo por el Líder Supremo Alí Jameini, vetó a seis mil de los doce mil postulantes al Majlis, o Parlamento. De los 801 candidatos a la Asamblea de Expertos, que tiene potestad para elegir al sucesor de Jameini, sólo la cuarta parte, o 161, pudo competir. Mir Hosein Musavi y Mehdi Karrubi, los dos líderes del movimiento verde prodemocracia que fue suprimido violentamente tras las elecciones robadas por Ahmadineyad en 2009, están todavía bajo arresto domiciliario"

Sayid Qotb fue el padrino intelectual del fundamentalismo islámico sunita y el ideólogo más prominente de la Hermandad Musulmana hasta que el régimen de Gamal Abdel Naser lo ejecutó, en 1966. En 1948 había sido enviado a los Estados Unidos por el Ministerio de Educación de Egipto para que estudiara métodos pedagógicos. Estudió en la Universidad de Stanford y obtuvo una maestría de una universidad de Colorado. Al regresar escribió un ensayo que fue publicado en 1951, La América que he visto: en la escala de los valores humanos. El texto, de menos de veinte páginas, presentaba las impresiones que Qutb se llevó de su visita. Es un ensayo canónico para los radicales sunitas.

“A pesar de su conocimiento avanzado y trabajo superlativo”, opinó Qotb, “el americano parece ser tan primitivo en su enfoque sobre la vida y sus aspectos humanitarios que es insondable al observador”. Misterioso o no, Qotb sin embargo pudo clamar: “¡Un primitivismo que nos recuerda uno de esos días en que el hombre vivía en junglas y cuevas!”. Para él, los americanos padecían una inclinación innata hacia la violencia. “No puedo concebir cómo esta ilusión extraña de que los americanos aman la paz arraigó en el mundo, especialmente en el Oriente”. Y agregaba:

De por cierto, el americano es por su propia naturaleza un guerrero que ama el combate. La idea del combate y la guerra corre con fuerza por su sangre.

Este musulmán puritano halló objetable la feminidad de la mujer estadounidense: “La chica americana es consciente de la capacidad seductora de su cuerpo. Sabe que radica en su rostro, y en sus ojos expresivos, y en sus labios sedientos. Ella sabe que la seducción está en los pechos redondos, en las potentes nalgas, en unos muslos torneados, en las piernas largas; ella muestra todo esto y no lo oculta”. También desaprobó la música americana: “El jazz es su música elegida. Esta es la música que el salvaje bosquimano creó para satisfacer sus necesidades primitivas”. “En cuanto a sus comidas”, anotó, “también es muy extraña”; y reprobó además su sentido del gusto:

Cualquier cosa que requiera un toque de elegancia no es para los americanos, ¡ni siquiera en los cortes de pelo!

Qutb concluía con una distinción valorativa:

Todo esto no significa que los americanos sean una nación carente de virtudes… Más bien, significa que las virtudes de Estados Unidos son las virtudes de la producción y la organización, y no aquellas de la moralidad humana y social.

Un comentarista notó que los EEUU que Qutb encontraron tan ofensivos todavía tenían que descubrir a Elvis Presley, la revista Playboy, la píldora anticonceptiva, la liberación femenina, los derechos de los homosexuales, Madonna y Lady Gaga.

Su equivalente en el mundo chií sería el ayatolá Ruholá Jomeini. Así lo vio uno de sus biógrafos, quien ha equiparado la influencia de Qutb en el sunismo con la de Jomeini en el chiismo.

Las reflexiones de Qotb arriba citadas nos pueden dar una pauta a la hora de advertir qué se entiende por moderado en el Medio Oriente. Después de todo, Qotb se formó académicamente en Occidente. Tal como el presidente de Irán, Hasán Ruhaní, quien se doctoró en Derecho Constitucional en la Universidad de Caledonia, en Glasgow, Escocia. O como el canciller de la República Islámica, Mohamad Javad Zarif, que estudió en la Universidad de San Francisco y se doctoró en Derecho Internacional en la Universidad de Denver. O como el arquitecto de la actual victoria electoral reformista, Mohamed Reza-Aref, doctorado en Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Stanford. ¿Haber conocido Occidente desde adentro los convierte en moderados? El precedente que ofrece Sayid Qotb nos puede dar una idea de dónde es más probable que se encuentre la respuesta.

Gran parte de la prensa mundial se mostró encantada con los recientes resultados electorales en Irán, país en el que no existe la democracia. El Consejo Guardián, la mitad de cuyos doce ayatolás son designados a dedo por el Líder Supremo Alí Jameini, vetó a seis mil de los doce mil postulantes al Majlis, o Parlamento. De los 801 candidatos a la Asamblea de Expertos, que tiene potestad para elegir al sucesor de Jameini, sólo la cuarta parte, o 161, pudo competir. Mir Hosein Musavi y Mehdi Karrubi, los dos líderes del movimiento verde prodemocracia que fue suprimido violentamente tras las elecciones robadas por Ahmadineyad en 2009, están todavía bajo arresto domiciliario. El expresidente Mohamed Jatamí tiene prohibido salir del país. Incluso el diario socialista español El País, en un editorial titulado con optimismo “Irán empieza a cambiar”, debió admitir:

Los iraníes han podido elegir no entre diferentes opciones, sino entre diferentes matices de una misma opción.

Efectivamente, la distinción entre moderados y ultras en el oficialismo iraní es una fantasía. Tal como ha notado The Wall Street Journal, entre los moderados que han entrado en la Asamblea de Expertos están Mohamadi Reyshahri, exministro de Inteligencia que se cree lideró en 1988 la ejecución sumaria de miles de izquierdistas; Ghorbanali Dorri-Nayafabadih, otro exministro de Inteligencia al que se atribuyen múltiples asesinatos a finales de 1990; y el ayatolá Yusef Tabatabaineyad, feroz oponente de los derechos de la mujer que ha llamado a Israel “un tumor canceroso”. Un posible sucesor al anciano y enfermo Alí Jameini podría ser Alí Akbar Hashemi Rafsanyani, al que varios medios de comunicación del globo han presentado como un cordero, omitiendo escandalosamente que sobre él pesa una orden de captura internacional emitida por Interpol por su participación en la voladura de la AMIA, que provocó la muerte a 85 personas.

El mismo día en que los ciudadanos iraníes iban a las urnas y la prensa mundial veía políticos moderados por todo el país, una oficial persa aseguró que el régimen ejecutó a todos los hombres de una misma aldea bajo cargos de tráfico de drogas. “Tenemos una aldea en la provincia de Sistán y Baluchistán en los que los hombres han sido ejecutados”, dijo Shahindojt Molaverdi, vicepresidenta para las mujeres y asuntos de familia. “Sus hijos son potenciales traficantes de droga, pues les gustaría buscar venganza y proporcionar dinero a sus familias. No hay apoyo para estas personas”, remató (The Guardian, 26 de febrero). Ella asumió su cargo dos meses después de la consagración como presidente de Hasán Ruhaní. Lo cual, según los cánones mediáticos, la convierte en una moderada iraní. Hurra.