Contextos

2013: el año del terrorismo islamista

Por Pablo Molina 

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"Irak fue el país que sufrió con más intensidad el azote terrorista, por culpa en gran medida de las actividades del Estado Islámico: 6.362 personas murieron en los casi 2.500 atentados registrados allí, un 164% más que en 2012. Afganistán, Pakistán, Nigeria y Siria son los otros cuatro países con más actividad terrorista el año pasado"

De acuerdo con el Índice Global del Terrorismo, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, 2013 ha sido uno de los años con más actividad terrorista de los últimos tiempos.Irak, Siria, Afganistán y Pakistán fueron zonas especialmente devastadas por el terror.

Según recoge el informe, elaborado con datos procedentes de 162 países, en 2013 se cometieron 9.814 ataques terroristas en el mundo, que se cobraron 18.000 vidas, un incremento del 61% frente a lo registrado en 2012.

Irak fue el país que sufrió con más intensidad el azote terrorista, por culpa en gran medida de las actividades del Estado Islámico: 6.362 personas murieron en los casi 2.500 atentados registrados allí, un 164% más que en 2012. Afganistán, Pakistán, Nigeria y Siria son los otros cuatro países con más actividad terrorista el año pasado. Cuatro quintas partes de los hechos terroristas de 2013 se produjeron en estos cinco países. No es nada extraño, tratándose de los lugares donde actúan las organizaciones terroristas más sanguinarias, entre las que se cuentan el Estado Islámico, Boko Haram, Al Qaedae, el Talibán.

El Talibán es la organización terrorista más sanguinaria, con más de 12.000 asesinatos en la última década. Le siguen Al Qaeda (8.400), Boko Haram (2.800) y el Estado Islámico (2.600), si bien la organización del califa Bagdadi llevaba sólo cuatro años asesinando en 2013 y ha cobrado especial relevancia en 2014.

Steve Killelea, director del estudio, señala que, en contra de lo que se suele creer en los países occidentales, la pobreza y las desigualdades económicas tienen una escasa influencia en la eclosión del terrorismo. “A lo largo de la última década, el incremento del terrorismo ha estado vinculado a los grupos islamistas radicales, cuya teología violenta ha sido ampliamente difundida y enseñada”, sostiene Killelea. Y, en punto a soluciones, añade:

Para contrarrestar esas influencias, las formas moderadas del islam suní tienen que ser abrazadas por las naciones musulmanas suníes. Dada la naturaleza teológica del problema, es difícil que actores externos puedan ejercer una influencia determinante.